El presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, consiguió apartar al juez que lo investigaba en una causa por presunto enriquecimiento ilícito.

La Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar a un planteo de la defensa de Rosatti –a cargo de los abogados Matías Ledesma e Ignacio Alfonso Garrone– y removió de la investigación al juez federal de Santa Fe Reinaldo Rodríguez por “temor de parcialidad”.

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El presidente de la Corte sostiene que Rodríguez tiene una especial animadversión contra él y su familia. Fundamenta, para ello, que Rodríguez dio curso a una denuncia anónima contra su hijo Emilio, también funcionario judicial en Santa Fe e involucrado recientemente en un escándalo vial, e hizo lo mismo ante otro anónimo contra el propio presidente de la Corte.

La denuncia anónima que apunta a Rosatti padre indicaba que funcionarios cercanos al exintendente de Santa Fe entre 2003 y 2007, Martín Balbarrey, “debían desprenderse de parte importante de su sueldo para afectarlo a un fondo de dinero cuyo destinatario y beneficiario” era el hoy presidente del Máximo Tribunal. Por entonces, Rosatti era funcionario del gobierno de Néstor Kirchner, primero como procurador del Tesoro y luego como ministro de Justicia, cargo que abandonó dejando entrever sospechas de corrupción en un programa de construcción de cárceles.

El fiscal santafesino Gustavo Onel pidió desestimar la denuncia contra Rosatti por, entre otros fundamentos, el paso del tiempo, que habría llevado a la prescripción de la causa. El juez Rodríguez anuló ese dictamen por “prematuro”, recordó que la permanencia en la función pública interrumpe la prescripción y mantuvo abierta la investigación.

Rosatti, entonces, embistió contra el juez: “Tiene una especial animadversión hacia mi familia, que inicialmente comenzó de manera muy injusta contra mi hijo Emilio”, a quien denunció cuando se desempeñaba como secretario electoral en el juzgado del propio Rodríguez “respecto al delito de acoso de dos mujeres, en virtud de un panfleto anónimo”.

“Rodríguez formuló una denuncia penal en forma estigmatizante hacia mi hijo Emilio, pretendiendo que se avance sobre un supuesto delito cuya promoción dependía además de instancia privada y empleando términos reñidos con la imparcialidad, y que, según se demostró posteriormente, no se comprobó en lo más mínimo”.

La recusación fue rechazada por la Cámara Federal de Rosario, pero Rosatti apeló ante la Casación. Allí, el fiscal Raúl Pleé coincidió con el presidente de la Corte en que Rodríguez debía ser apartado. “La animosidad se evidencia, por ejemplo, en el tratamiento prodigado por el juez recusado a su hijo con posterioridad a la mentada denuncia, que derivó en su traslado a otro tribunal. Esta circunstancia, objetiva y demostrable, es indicativa de la animadversión hacia Emilio”, refritó Pleé.

Emilio Rosatti cobró cierta notoriedad últimamente porque en la madrugada del 8 de enero pasado, en un control de rutina de la Agencia de Seguridad Vial en una ruta santafesina, dio positivo de alcoholemia: 2,24, un índice casi cinco veces superior al tolerado.

Los jueces Ana María Figueroa, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone firmaron el apartamiento de Rodríguez.

“Toda causa que arribe a conocimiento del tribunal de Casación, sea de gran o nula implicancia mediática, exige no sentirnos presionados al fallar”, advirtió la jueza Figueroa. En ese contexto, recordó que ella también había votado por el apartamiento del difunto Claudio Bonadio en la Causa Hotesur y de la jueza federal de Bahía Blanca María Gabriela Marrón en la investigación por la muerte del joven Facundo Astudillo Castro.

“La defensa ha señalado que el juez Rodríguez ha efectuado una denuncia penal respecto al hijo del ahora recusante –además, funcionario de su juzgado–, por haber recibido un ‘panfleto’, y que ahora nuevamente al recibir una denuncia anónima en su juzgado contra su persona, le da curso a una nueva investigación. Del examen de la actividad desplegada por el magistrado federal al haber tomado conocimiento en dos ocasiones distintas de hechos presuntamente delictivos, permite observar razonable el temor de parcialidad que ha expresado Rosatti de ser juzgado por el magistrado Rodríguez”, fundamentó Figueroa.

“El apartamiento reclamado para intervenir en esta causa es razonable con sustento en el temor de parcialidad a ser juzgado ahora por el magistrado Rodríguez”, insistió.

Sus colegas, Barroetaveña y Petrone, coincidieron y observaron, además, que no existía controversia entre lo que pedía Rosatti y lo que opinaba el fiscal Pleé, por lo que también se inclinaron por el apartamiento del juez Rodríguez.

La Cámara Federal de Rosario deberá designar ahora por sorteo a un nuevo juez, quien quedará a cargo de la investigación todavía vigente contra el presidente de la Corte por presunto enriquecimiento ilícito. «