Ricardo Ojeda hizo el servicio militar obligatorio entre 1977 y 1978 en la Brigada de Aviación 601 de Campo de Mayo. Como tantos conscriptos que ya declararon en el juicio por los Vuelos de la Muerte en Campo de Mayo, durante las guardias nocturnas pudo ver y oír los detalles que permiten reconstruir el funcionamiento de ese mecanismo durante el período.

“Durante el día, los Herculitos (como se denominaba a los aviones Fiat) se usaban para transportar los camiones Unimog, camiones pesados, paracaidistas. De noche a veces salían en vuelo. De la guardia se veían que estaban en maniobra y que salían. Ahí alzaban personas, a eso de la 1 o 2 de la mañana”, detalló al declarar ante el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín.

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“¿En qué consistía la maniobra?”, le consultó el fiscal Marcelo García Berro. “Nos comentaban los suboficiales que alzaban gente dopada y los largaban a los cangrejales o pirañales”, respondió. “Abrían las compuertas del avión y los tiraban, como largar basura al campo”, añadió.

Cada vez que se iba a realizar esta maniobra, una camioneta del Ejército pasaba a buscar a los soldados y los confinaba en el puesto de guardia por 40 minutos o una hora. “Nos relevaban por personal jerárquico, cabo primero, sargento. Cuando se terminaba esa maniobra, volvíamos al puesto que estábamos de nuevo”, detalló.

Ojeda contó que las personas detenidas llegaban en colectivos o en camiones frigoríficos, que a veces eran tres colectivos, con entre 20 y 30 personas cada uno. Esto lo podían ver desde la guardia, que estaba a unos 80 metros. “Como comentario, nos decían que los dopaban un poco para que obedecieran, pero que se pudieran mover por sus medios”, explicó.

La frecuencia de los vuelos no era fija. A veces en una semana no salía ningún avión y otras semanas se realizaban hasta 3 vuelos. “A veces salían los dos Herculitos porque uno no alcanzaba”, agregó.

“¿Cómo se limpiaban los aviones?”, consultó García Berro. El testigo señaló que él veía como los bomberos, que tenían un cuartel cerca de la pista, lo lavaban con su manguera. “Es lógico que lo lavaran para no dejar evidencia”, manifestó.

En este juicio oral son juzgados el jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros, y cuatro integrantes del Batallón de Aviación 601, Luis Del Valle Arce, Horacio Conditi, Eduardo Lance y Ángel Delcis Malacalza.

Están acusados por los crímenes cometidos contra Adrián Enrique Accrescimbeni, Juan Carlos Rosace, Rosa Eugenia Novillo Corvalán y Roberto Ramón Arancibia, cuyos cuerpos fueron encontrados en la costa atlántica y enterrados como NN.