Este lunes 29 de junio, la Confederación General del Trabajo organizó y concretó una mesa de expositores, en la cual presentaron la encíclica del Papa León XIV titulada “Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la IA”, un texto que, más allá de fijar la posición de la Iglesia Católica en este tema, está llamado a ser un material de lectura imprescindible en los debates globales sobre Inteligencia Artificial.

La iniciativa cobra una importancia especial en Argentina, un país donde la agenda vinculada a legislar la IA parece pasar por debajo del radar de buena parte de la clase política en el plano nacional, mientras el gobierno presidido por Javier Milei lleva a cabo una serie de iniciativas que tampoco aparecen en primer plano en la mayoría de los medios argentinos, pero que pueden tener impacto enorme en la vida social, económica y política del país.

Los expositores fueron: la secretaria de Ciencia y Tecnología de la CGT, Vanesa Núñez, el abogado Gustavo Béliz, el sacerdote Carlos Accaputo, -actual presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires-, la directora de Insight LAC, Paula Garnero, el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, Alejandro Gramajo, y el periodista y fundador de la revista Panamá, Martín Rodríguez.

A grandes rasgos, lo que surgió en el debate es que existe una tensión entre una nueva forma de tecnocracia con aspiraciones transhumanistas, de corte extractivista, con aceleradísima concentración de capital, que promueve el aislamiento y la individualización del ser humano, y que plantea un escenario apocalíptico en relación a la irrupción de la IA para, a través del miedo y el control del humor social, debilitar las democracias y moldear a las sociedades según sus intereses.

En la otra vereda su ubican quienes defienden a la persona humana, al ser humano en su sentido más clásico, que encuentran buena parte de su identidad en la vida comunitaria, sin renegar de los avances tecnológicos, pero entendiendo que la IA es una herramienta formidable y revolucionaria que no puede dejarse sólo en manos y bajo el control de megaempresas globales privadas.

Por eso, los expositores llamaron a “parar la pelota” con la IA, y también reclamaron -como también se reclama a nivel global -que la clase política tome este tema y comience a legislar, a administrar, a controlar. En definitiva, que la política deje de mirar para otro lado con la IA y se ocupe de legislar, y que el Estado ejerza uno de sus roles fundamentales, la defensa de los derechos de la gran mayoría de la población que, en definitiva, puede llegar a ser afectada por una tecnología que llegó para quedarse.

La encíclica, en su introducción, muestra dos imágenes bíblicas: la construcción de la torre de Babel (libro del Génesis) y la reconstrucción de los muros de Jerusalén (libro de Nehemías). Por un lado, la construcción de una torre que “llegue al cielo” bajo una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección, concebida sin referencia a Dios, con la eliminación de diversidades, remite a esa nueva tecnocracia que plantea un transhumanismo y donde “el resultado no es la unidad, sino la dispersión”.

Por otro lado, destaca la figura bíblica de Nehemías, quien reconstruye los muros de Jerusalén pero que “no impone soluciones desde lo alto. Convoca a las familias, confía a cada una un tramo de muralla para reconstruir… el relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo”.

En la CGT, presentaron la encíclica papal sobre IA: claves para la defensa humana ante la nueva tecnocracia
Foto: Gentileza ph Mora Brocos

Tecnocracia versus humanismo

En la apertura, el triunviro Jorge Sola destacó: “Esta encíclica tiene coincidencias morales, éticas filosóficas, de principios (con la CGT), porque recupera algo fundamental de nuestro discurso, de nuestra mirada, que es la doctrina social de esta Iglesia. Principios como el bien común, la solidaridad, la justicia social, son cuestiones que hoy parecen estar cuestionadas por el poder político gobernante. Y sin embargo, adquieren relevancia”.

“En esta mirada de justicia social, el trabajo adquiere un rol importante como ordenador social, como cuestión importante a la hora de concretar una sociedad que nos contenga a todos”, marcó el triunviro.

Vanesa Núñez destacó el llamado de la encíclica a “desarmar” la IA en el buen sentido, a frenarla un poco, a analizarla. “La tecnología, como venimos diciendo en esta casa hace mucho tiempo, tiene dueños, tiene intereses, tiene financiamiento y finalmente tiene un curso político, económico e ideológico”, recordó la también secretaria de Administración y Organización nacional de UTEDYC.

“Tenemos la obligación de sentarnos a discernir qué hay detrás. ¿Cuáles son esos intereses? ¿Cuáles son esos dueños? ¿Cuáles son las manipulaciones sociales que hay en torno a la introducción permanente de determinado relato tecnocrático? Me parece que el primer paso, fundamental, es asumir que tenemos que cuestionar lo que está sucediendo y desde ahí identificar cuanto menos una tensión, la tensión tecnocracia versus humanismo”, resumió.

“Para ponerlo un poco blanco sobre negro, la tecnocracia es esta eficiencia de la técnica y el dominio de las decisiones tecnológicas por sobre las humanas. Por supuesto que no vamos a poder competir con la capacidad de cómputo matemático general de ciertos datos con respecto a un motor de IA o a una computadora siquiera, pero no se trata de eso. Se trata de para qué”, focalizó.

En medio de ese escenario, la secretaria de Ciencia y Tecnología también advirtió que la cuestión del acceso a los datos personales no es una cuestión menor y que hay que pensar “si tenemos la capacidad democrática de elegir” ceder esos datos, y a quiénes.

También señaló otro punto destacable: la creciente deshumanización que promueve la tecnocracia por medio de la “naturalización del espanto” y el “scrolleo” (NR: del inglés “scroll”, se refiere a pasar, en la pantalla del celular, de un video, imagen o texto al siguiente, una y otra vez) permanente.

En concreto, Núñez marcó que esta tecnocracia actualmente usa a la Argentina como “caja de arena de ideas” donde el diálogo y el consenso “ya no garpan más”, y se fomenta el autoritarismo y la violencia. “Tenemos medidas del gobierno como Gemelo Digital, proyectos como Ciudadanos No Humanos para tributar financieramente”, ejemplificó.

Más allá de la necesidad concreta de generar ideas que se contrapongan al discurso tecnocrático, Núñez evaluó que la salida completa “es construir comunidad, (porque) hay una necesidad persistente de las autocracias, de las tecnocracias, de romper los lazos y los vínculos sociales, para darnos la fantasía de que estamos todos comunicados a través de plataformas digitales de comunicación e información”.

“Tenemos el enorme desafío de construir sociedad, de construir comunidad, de llevar de abajo para arriba estos debates”, planteó.

En la CGT, presentaron la encíclica papal sobre IA: claves para la defensa humana ante la nueva tecnocracia
Foto: Gentileza ph Mora Brocos

Hoja de ruta

Para el abogado y especialista en desarrollo, innovación y transformación tecnológica Gustavo Béliz, esta encíclica “es una hoja de ruta para construir un proyecto nacional, un faro para construir un proyecto nacional que ponga en la cúpula al ser humano”.

El ex funcionario se refirió a la posibilidad de regular la IA. “El sentido más básico es que China hasta Estados Unidos, pasando por la India, por la Unión Europea, por los países africanos, (todos) están intentando acotar el funcionamiento para el bien de la inteligencia artificial. En la Argentina, lamentablemente, se va a contramano de lo que está haciendo el mundo, que es la regulación de la inteligencia artificial”, alertó.

“Podríamos decir, parafraseando, que la inteligencia artificial es buena, pero si se la vigila es mucho mejor. El Papa también nos dice en la encíclica que la justicia social no puede quedar para los postres. La ética de la inteligencia artificial no puede quedar para los postres. Tenemos que tener una inteligencia artificial con justicia social y con ética desde el diseño. Y aquí pone el dedo en la llaga en un concepto central para el movimiento obrero argentino, que es la idiosincrasia de un país integrado socialmente, que es el acuerdo social”, señaló Béliz.

En este contexto, Béliz marcó la importancia clave que tienen y van a tener los convenios colectivos de trabajo. “El acuerdo social supone que la teoría del derrame no llegue al día después, sino que hay que negociarlo con un criterio inteligente, predistributivo. Y hay pocas experiencias a nivel mundial como las que tiene la Argentina en las convenciones colectivas de trabajo, en la negociación previa de las condiciones laborales y en la incorporación de esa tecnología. El Papa habla en la encíclica de que el tema de la justicia social incluso tiene que anteponerse a la eficiencia económica”.

Según Béliz, el discurso de los nuevos señores tecnocráticos consiste en ser apocalípticos. Y a eso se le debe contraponer la reconstrucción de la soberanía de la imaginación, de la creatividad con sensibilidad. “Cuidado. En Sillicon Valley está surgiendo una nueva religión tecnológica. Es la religión de señores que no creen en la felicidad del ser humano, sino que buscan la inmortalidad con el transhumanismo, que no se resignan a morir, y que buscan ser superpoderosos para manejar el planeta”, alertó.

“Esta encíclica es un llamado a la acción, y un recordatorio de lo que siempre decía Eva Perón, que sólo el amor ensancha la frontera de la inteligencia”, recordó.

En la CGT, presentaron la encíclica papal sobre IA: claves para la defensa humana ante la nueva tecnocracia
Foto: Gentileza ph Mora Brocos

La justicia social como fundamento

Para el sacerdote Carlos Accaputo, “la propuesta del Papa más profunda es hacia un humanismo cristiano, hacia una concepción del hombre fundada en Dios. Se señaló muy bien una nueva religión, a esa nueva religión de la tecnocracia, de la tecnología, de un hombre híbrido, distinto, en el fruto de la unión de lo que es nuestra humanidad con la organización de la inteligencia artificial, de un futuro pensado para unos pocos”, coincidió con Béliz.

“¿Cómo custodiamos la persona humana ante esta nueva realidad, ante este acontecimiento? Esa es la pregunta del Papa. Y dice, bueno, nosotros los presentes aportamos desde acá, y desde acá vamos con todo para ver qué hacemos con todo esto.

“Si el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, nosotros por naturaleza, no por contrato de Rousseau, -también lo de Rousseau es cierto-, somos un ser social. Y necesitamos, para vivir como humanos, de una comunidad. Necesitamos de una familia, de un pueblo, de una comunidad, de una sociedad, necesitamos de organizaciones”, desarrolló.

“Si nos quitan la organización estamos complicados, porque hay algo de nosotros que estamos perdiendo, que no nos dejan ser, ni en lo personal, ni tampoco en lo comunitario. Y a su vez lo personal se alimenta de lo comunitario. Y después va a hablar de dignidad de la persona y de derechos humanos, que es lo que tenemos en común todos, hablamos”, continuó.

En este punto el sacerdote destacó cinco principios mencionados en la encíclica. “Destinación (SIC) universal de los bienes, destino bien común, socialidad, solidaridad, y acá viene una de las novedades de esta encíclica: el principio de justicia social”.

“Acá el Papa está diciendo que, para pensar el futuro, no hay que pensar la justicia social como fruto, hay que pensarla como fundamento”, definió el cura.

En la CGT, presentaron la encíclica papal sobre IA: claves para la defensa humana ante la nueva tecnocracia
Foto: Gentileza ph Mora Brocos

Cuidado con el extractivismo

Algo que marcaron la mayoría de los expositores es que esta encíclica no tiene un tono o discurso anti tecnológico, o anti IA. Pero sí señala que se trata de una herramienta revolucionaria que encarna enormes desafíos para la humanidad.

Para Paula Garnero, también especialista en Tecnologías Emergentes y Digitalización, esta encíclica es “súper ordenadora, inspiradora, y creo que es responsabilidad de todos leerla”, sostuvo.

“Detrás de todo esto hay un paradigma que tiene que ver con la optimización extrema del uso del ser humano. El transhumanismo, la idea de que tecnológicamente es posible hacer un ser humano superior, más fuerte, más resistente. Bueno, ahí está en nosotros revisar el para qué de todo esto”, enfocó.

“Hoy, viendo el avance de la tecnología y cómo nos está moldeando, no hay dudas que (la IA) es una tecnología que requiere marcos, regulación, como lo requirió la energía atómica en los años 60. Es así de potente y de peligrosa”, alertó.

“(En Argentina) se habla de mega centros de datos que van a consumir un montón de energía, y ojalá lleguen al país. Y ojalá que llegue también una generación de energía renovable que llegue de la mano de esto” pidió la directora de Insight LAC.

“Estamos en un mundo muy extractivo, en todos los sentidos. Extractivo en el sentido de la productividad, de la optimización, del plusvalor. Estamos generando un montón de valor económico a partir de los datos. Datos que construimos entre todos y que no se están distribuyendo a todos. Entonces, creo que tenemos que parar un poco, volver a encontrar esa idea de lo común”, planteó.

“Mi llamado es volver a construir lazos, a bajar un cambio y a ser un poco críticos de este momento. Creo que es interesante, que hay oportunidades, pero tenemos que pensar bien dónde. Y cuidando el trabajo. El trabajo no es un ingreso. El trabajo es la identidad, relacionamiento con otros, es comunidad. Así que el llamado es a parar un poco. No hay que subirse a la ola de que tenemos que avanzar en el sentido de la optimización extrema”, definió.

Como los demás expositores, el secretario general de la UTEP, Alejandro “Peluca” Gramajo, hizo un llamado a “parar la pelota” en este tema y en la necesidad de “volver a reconstruir comunidad”.

El periodista Martín Rodríguez, por su parte, destacó que no se trata de una encíclica que plantee miedo al futuro ni tecnofobia y señaló, en línea con otros expositores “lo insustituible del cara a cara con otras personas”.

Todos coincidieron en que se trata de una encíclica con varias capas de análisis. También, en algunos expositores también sobrevoló la idea de ampliar la formación de cuadros sindicales, políticos, sociales, en Inteligencia Artificial, para que el futuro, que ya llegó, no se lleve puesto a comunidades enteras.