Hay músicos que inventan un estilo. Hay otros que perfeccionan uno ya existente. Y después está Miles Davis, un caso bastante más raro: un artista que ayudó a transformar el jazz varias veces a lo largo de cuatro décadas.
A cien años de su nacimiento, el lanzamiento de Miles ’56: The Prestige Recordings vuelve a poner el foco sobre uno de los períodos decisivos de su carrera. El boxset reúne grabaciones realizadas en 1956 para el sello Prestige junto a una formación histórica integrada por John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers y Philly Joe Jones, un grupo que con el tiempo sería conocido como el Primer Gran Quinteto de Miles Davis. Para entender la importancia de esas sesiones conviene retroceder algunos años.
Nacido en 1926 en Illinois, Miles Dewey Davis III llegó a Nueva York en los años cuarenta con la intención de estudiar música, pero rápidamente terminó aprendiendo en un escenario mucho más exigente: los clubes donde se estaba gestando el bebop. Allí tocó junto a Charlie Parker y Dizzy Gillespie, los revolucionarios que transformaron el jazz de la era del swing en una música más compleja, veloz y desafiante.
Sin embargo, Miles nunca se sintió del todo cómodo con la lógica de la velocidad y el virtuosismo extremo. Mientras muchos trompetistas intentaban tocar cada vez más notas, él comenzó a explorar algo diferente: el valor del espacio, el silencio y la economía expresiva. Su sonido podía ser contenido, incluso frágil, pero detrás de cada nota había una intención precisa.
Esa búsqueda quedó reflejada en Birth of the Cool, una serie de grabaciones realizadas entre 1949 y 1950 que terminarían dando nombre al cool jazz. Aunque en aquel momento pasaron relativamente desapercibidas, con el tiempo se convertirían en una de las piedras fundacionales del jazz moderno. Pero Miles no se quedó allí.
Durante los años cincuenta atravesó problemas severos de adicción a la heroína, logró recuperarse por sus propios medios y regresó con una determinación renovada. Lo que siguió fue una de las etapas más fértiles de toda su carrera.

En 1955 formó el quinteto integrado por John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers y Philly Joe Jones. Aquella banda combinaba la sofisticación armónica del bebop con una intensidad emocional nueva. Después de meses tocando noche tras noche en clubes como el Café Bohemia de Nueva York, el grupo desarrolló una química extraordinaria que quedó registrada en las históricas sesiones de 1956.
De esas grabaciones surgirían discos fundamentales como Cookin’, Relaxin’, Workin’ y Steamin’, considerados hoy clásicos absolutos del hard bop. Lo notable es que gran parte del material fue registrado con una espontaneidad poco habitual incluso para los estándares del jazz: muchas tomas fueron prácticamente primeras versiones.
Sin embargo, ni siquiera esos discos representan el punto más alto de la influencia de Miles Davis. Apenas unos años después llegaría Kind of Blue (1959), probablemente el álbum de jazz más famoso de todos los tiempos. Allí desarrolló el llamado jazz modal, una forma de improvisación menos dependiente de las complejas secuencias armónicas tradicionales. El disco se convirtió en una puerta de entrada para millones de oyentes y todavía hoy sigue siendo una referencia obligada para músicos de todos los géneros. Lo más asombroso es que, cuando muchos artistas habrían pasado el resto de sus vidas explotando esa fórmula, Miles volvió a cambiar.
Durante los años sesenta lideró otro quinteto histórico con Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams. Más tarde incorporó elementos del rock, la psicodelia y la música eléctrica hasta llegar a discos como In a Silent Way y Bitches Brew, obras que ayudaron a crear el jazz fusión y que influyeron tanto a músicos de jazz como a artistas del rock progresivo, el funk y la música electrónica.
Por eso resulta difícil resumir su legado en una sola definición. Miles Davis fue un trompetista extraordinario, pero también un director de talentos con un instinto casi infalible. A lo largo de su carrera impulsó o ayudó a consolidar figuras como John Coltrane, Bill Evans, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Chick Corea, Joe Zawinul, Keith Jarrett y decenas de músicos que luego escribirían capítulos fundamentales de la historia del jazz.

Más que un intérprete, fue un catalizador. Su verdadera especialidad consistía en detectar hacia dónde se dirigía la música antes que los demás. Cuando el bebop parecía el futuro, exploró el cool. Cuando el cool se volvió dominante, apostó por el hard bop. Cuando el hard bop alcanzó su madurez, abrió la puerta al jazz modal. Y cuando el jazz corría el riesgo de convertirse en una tradición demasiado respetuosa de sí misma, conectó con el rock y la electricidad.
Murió en 1991, pero pocas figuras siguen proyectando una sombra tan extensa sobre la música contemporánea. El nuevo boxset dedicado a 1956 permite escuchar uno de esos momentos bisagra: el instante en que un joven Miles Davis todavía estaba construyendo su leyenda. Lo curioso es que, para entonces, ya había cambiado la historia del jazz varias veces. Y todavía le quedaban unas cuantas revoluciones más por delante.
Miles ’56: The Prestige Recordings (2026)
CD 1
- «In Your Own Sweet Way» (March 16, 1956 Version)
- «No Line»
- «Vierd Blues»
- «In Your Own Sweet Way» (May 11, 1956 Version)
- «Diane»
- «Trane’s Blues»
- «Something I Dreamed Last Night»
- «It Could Happen to You»
- «Woody ‘n’ You»
- «Ahmad’s Blues»
CD 2
- «Surrey With the Fringe on Top»
- «It Never Entered My Mind»
- «When I Fall in Love»
- «Salt Peanuts»
- «Four»
- «The Theme» (Take 1)
- «The Theme» (Take 2)
- «If I Were a Bell»
- «Well, You Needn’t»
CD 3
- «‘Round Midnight»
- «Half Nelson»
- «You’re My Everything»
- «I Could Write a Book»
- «Oleo»
- «Airegin»
- «Tune Up»
- «When Lights Are Low»
- «Blues by Five»
- «My Funny Valentine»
