Elegido por su rusticidad, resistencia a la sequía, excelente relación precio/insumo comparado con el maíz y alto rinde en condiciones críticas, el sorgo es un cultivo histórico en el país, se cultiva en casi un millón de hectáreas en cada campaña y ofrece múltiples usos en el campo y la industria.
Casi nadie habla de esta gramínea oriunda de las regiones tropicales y subtropicales de África central, pero en Argentina se cosechan casi tres millones de toneladas al año sobre todo en las regiones centro y norte, y cada vez más productores la eligen en sus planteos agropecuarios más allá de la zona núcleo.
Cada año el cultivo del sorgo se está extendiendo también a diversas localidades del norte bonaerense, debido al aumento de la demanda local y externa. Fronteras adentro se utiliza sobre todo para la molienda, tanto para la alimentación como para la exportación a más de 60 países, entre los que China es el principal destino, como ocurre con la soja y sus derivados.
Los cinco mayores productores de sorgo del mundo son Estados Unidos (25%), India (21,5%), México (11%), China (9%) y Nigeria (7%). En conjunto, estos cinco países representan el 73% de la producción mundial total. En los 70 la Argentina llegó a sembrar el doble de la superficie actual y duplicar su volumen cosechado, pero la avanzada de las oleaginosas redujo su implantación, algo que poco a poco se está revirtiendo.
En la campaña que está terminando, la superficie sembrada con los distintos cultivares de sorgo granífero, los forrajeros y los doble propósito alcanzaron las 750.000 ha, registrando una caída interanual nuevamente ante el avance del maíz y girasol. La producción nacional se redujo a 2,4 millones de tn, con un rinde promedio nacional de 41 quintales/ha, con un pico de productividad de 56 quintales por hectárea en el centro y norte cordobés.
Rústico y multipropósito, con bajo costo y alto rinde
Como dato curioso, en los últimos años Santa Cruz, Chubut y Neuquén son las provincias que más sorgo exportan en valor con relación a sus habitantes, si bien por superficie sembrada y volumen a cosecha encabezan la performance Santa Fe, Santiago del Estero, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Chaco y La Pampa.
Su costo de producción es muy bajo, por lo que resulta un cultivo muy accesible para los pequeños agricultores y ganaderos, con el añadido de que prospera en condiciones climáticas extremas y soporta altas temperaturas, sequías y baja fertilidad de suelos. Además, en la rotación es muy sustentable, ya que requiere poca agua y fertilizantes para su desarrollo, preserva la estructura del suelo y sus rastrojos sirven para fertilizar la tierra.
En Argentina el sorgo se utiliza principalmente como alimento para el ganado (grano, pastoreo y silaje) y para exportación (sobre todo a países asiáticos). En los últimos años sumó popularidad como alimento humano sin gluten (apto para celíacos y para diabéticos por su bajo índice glucémico), con un gran aporte de minerales y vitaminas, y como materia prima para biocombustibles e industrias (balanceados, alcohol, papel, adhesivos).
A nivel global se lo considera una alternativa al maíz y es el quinto grano más difundido detrás de éste, el trigo, el arroz y la cebada, si bien es el grano más pequeño de los de la cosecha gruesa. Y aunque su crecimiento inicial es más lento que la soja y el maíz, su excelente productividad posterior compensa el esfuerzo adicional durante su ciclo.
