Un periodista le pregunta a Marcelo Tinelli si el Oso Arturo está en los planes como un refuerzo del equipo. Otro consulta si Carlos Carminatti, amigo y asistente del conductor, sería el nuevo jefe de prensa del club. Una periodista pide la palabra: “Si te digo que soy de San Lorenzo, ¿me regalarías una caja de galletitas?”. Lo que masculla Tinelli queda tapado por la carcajada a martillazos de Marcela Feudale. No es una cámara oculta, es la presentación de los nuevos dueños del Badajoz, un equipo de la segunda de España. Las preguntas con guiño de los periodistas locales las había acordado Diego Korol, cronista de Videomatch, que cubrió la campaña del equipo. En cada partido, casi siempre con derrotas o empates anodinos, estaba el programa. Hubo un 0-0 contra Mérida, previo a Francia1998, en el que Korol encontró a un grupo de camioneros argentinos. “¿Qué compraste? -lo gastó a Tinelli uno con camiseta de Boca- ¿Qué compraste, hermano?”. Era Claudio “Chiqui” Tapia, todavía dirigente sindical. Veinticuatro años después, Tapia gobierna la AFA y Tinelli, el que había comprado el Badajoz y lo regaba con su rating, acaba de anunciar su renuncia como presidente de San Lorenzo.

Badajoz fue el primer tiro de Tinelli al fútbol. Era clima de época, últimos cartuchos del menemismo. Mauricio Macri, presidente de Boca, empujaba su proyecto para abrirle las puertas a las sociedades anónimas deportivas. Unos meses después, en julio de ese 1998, Julio Grondona lo dejaría a la intemperie frente al Comité Ejecutivo de la AFA, que rechazó el plan de Macri. “Perdimos, Mauricio”, le susurró Grondona. En España sí había sociedades anónimas y el Badajoz era una de ellas. Tinelli compró una mayoría de las acciones junto a sus socios Hugo Issa y Eduardo Gamarnik. Nunca hubo rastros, más allá de algunos jugadores de Boca que pasaron por Badajoz, pero fuentes del proyecto cuentan que Macri no era ajeno a ese negocio. El Badajoz no ascendió y Tinelli vendió sus acciones en 2001. Una lección sobre cómo impactan las sociedades anónimas. El club español fue liquidado en 2012. Sus hinchas iniciaron una reconstrucción que ahora lo tiene en competiciones regionales.

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Tinelli jugó en San Telmo y Defensores de Belgrano aunque no pasó de la Reserva. Su inicio en los medios fue con el fútbol, contando los corners en La Oral Deportiva, como relator pum para arriba en Canal 13 o como columnista de Juan Alberto Badía. Pero se reconvirtió como conductor, rey del rating de la era de la convertibilidad. San Lorenzo formaba parte de su conversación cotidiana en la medianoche. En 1995, organizó una caminata a Luján como promesa por el título, televisada y cubierta por los medios como un partido más del equipo. La puerta se le abrió en su club con Rafael Savino, en 2007, en la comisión de marketing, la organización de la fiesta del Centenario y el armado de un grupo inversor que contrató a jugadores como Andrés D’Alessandro. Ahora tenía dinero y poder, el poder de la televisión, para dominar en el fútbol. Lo que no pudo desde abajo, quiso hacerlo desde arriba.

Después vino la primera renuncia. Fue la señal iniciática de lo que se convertiría en una conducta dirigencial, la que tuvo hasta ahora, en San Lorenzo y en la AFA, donde acumuló pedidos de licencias y renuncias. Sus deseos y prioridades se fueron alternando. Volvió a San Lorenzo como vicepresidente en diciembre de 2013, pero se tomó licencia tres meses después. En eso estaba cuando el club ganó la Copa Libertadores por primera vez. Lo mismo ocurrió en sus distintos pasos por la AFA. Es cierto que insistió, una y otra vez, incluso después del 38-38 pero a sus tiempos y a sus modos, el club y el fútbol como juguete de millonarios.

Cuando no pudo como dirigente, buscó el hueco como productor. Negoció su desembarco en el Fútbol para Todos, verano de 2014, con un plan de nuevos periodistas. Pero también encontró el límite. Se encargó de usar su programa para descargarse. Si algo no gustaba, Tinelli tenía el micrófono de su show televisivo, acercándose o alejándose de gobiernos según convenía. Pero un día el rating ya no fue lo que era. El fútbol ya no fue lo que creyó que era. Nadie le preguntó en este tiempo si estaba preparado para asumir sus cargos. A otros, en cambio, se lo preguntan todo el tiempo. Asumiendo, sin embargo, esas limitaciones, Tinelli hasta tomó cursos privados de formación política con consultores. No alcanzó en la pulseada de estos años con el hombre que fue a ver al Badajoz como camionero. Cuando intentó una nueva candidatura a la AFA, que nunca hizo oficial, y cuando llegó a la Liga Profesional, donde primero denunció un golpe y luego renunció. Perdió en todas. También con este final en San Lorenzo. Al que fue el más ganador de la tele se le escapó otra vez la pelota. El tiempo dirá si vuelve a buscarla.