Better Call Saul tenía dos grandes desafíos cuando se estrenó en 2015. Estar a la altura del éxito y el prestigio que alcanzó Breaking Bad y transformar a Saul Goodman en una persona. La historia de Walter White, el profesor de física que se hace cocinero y vendedor de metanfetamina para pagar su tratamiento contra el cáncer, había atravesado el mundo y cambiado buena parte de la lógica de las series contemporáneas. No sería fácil eludir el camino de las comparaciones y responder de la mejor manera a las expectativas del público. En Breaking Bad Goodman era un abogado inescrupuloso, histriónico y carismático. Casi una caricatura en un mecanismo de relojería donde la profundidad de los conflictos estaba puesta en otro lado. Se necesitaría mucho más.

Por eso Better Call Saul presentó a Jimmy McGill y nos va mostrando cómo se transforma en el Saul Goodman de Breaking Bad con un nivel de detalle, sutileza y maestría pocas veces visto. Exhibiendo y ocultando, diciendo y silenciando el intrincado estado de su psiquis y sus vínculos. El reciente estreno de Point and Shoot, el primer capítulo de la segunda parte de la sexta y última temporada de la serie, oficia como un contundente despliegue de suspenso, adrenalina y giros dramáticos que parecen anunciar un final a toda orquesta. Uno de esos que les fueron esquivos a muchas grandes producciones.

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El último episodio de la primera parte de esta temporada había resultado hipnóticamente perturbador. El brutal asesinato de Howard Hamlin (Patrick Fabian) certificó el fin de la inocencia para Kim (Rhea Seehorn) y un Jimmy que cada vez es más Saul (Bob Odenkirk). Sus recurrentes juegos y manipulaciones –parte fundamental de una relación que Freud hubiera amado estudiar– desencadenaron por primera vez en una pérdida irreparable. Con Kim y Jimmy manchados de sangre –literalmente– muchos esperaban un primer capítulo marcado por el desasosiego y la reflexión.

Pero Point and Shoot no ofrece treguas. Comienza con una imagen de la playa, el sol, las olas y un mocasín. Pertenece a Hamlin y es parte de una escena de un futuro cercano montada para hacer creer que se trató de un suicido. Y de inmediato regresa al verdadero “problema” que sigue en la casa de Jimmy y Kim, y se llama Lalo Salamanca (Tony Dalton). A punta de pistola el villano narco preferido del público desplegará un plan aparentemente simple pero en realidad bastante audaz para vengarse de su archienemigo Gus Fring (Giancarlo Esposito). El plan, claro, incluirá a Jimmy y Kim, pondrá en riesgo sus vidas y los empujará todavía más cerca del abismo ético-moral. Lalo irá por todo. En su obsesión por la venganza no se conformará con matar a Fring. Buscará humillarlo, socavar su nombre ante las autoridades del Cartel y tomar su lugar. En un final repleto de información, metáforas y puentes con Breaking Bad, Lalo reirá último, pero no mejor.

La eficacia y maestría de Point and Shoot es apabullante y obliga a olvidar algún mínimo descuido –el español inverosímil de Esposito es uno de ellos–. Resuelve líneas argumentales antes de lo que la gran mayoría imaginó y amplifica el enigma de qué pasará con Kim. La abogada y esposa de Jimmy se transformó en uno de los personajes más determinantes de la historia y todos sabemos que no está en Breaking Bad. La caída ética que ella misma propició llegó hasta límites insospechados en los últimos capítulos y la situación parece haber resentido al menos ciertos consensos automáticos con Jimmy.

Faltan cinco capítulos. El último se podrá ver en la Argentina a partir del 16 de agosto. Será el final definitivo de una de las mejores series de los últimos tiempos. La resolución –seguramente– tendrá la adrenalina y el drama que estimulan la fascinación por el mundo narco. Pero por sobre todo –y de eso se trata– ahondará en las partes más sórdidas e irresolubles de los vínculos humanos, esas que convirtieron a Jimmy en Saul y marcaron la naturaleza de sus relaciones con Kim y con su hermano Chuck (Michael McKean). El amor, los traumas, las pulsiones ocultas y el sentido de la vida más allá del instinto básico de sobrevivencia jugarán sus cartas. Better Call Saul camina hacia su final definitivo con gran audacia, comienza a postergar el legado de Breaking Bad y alimenta las ambiciones para que esta historia se transforme en una enorme franquicia de series que se entrecruzan. Nada mal para un abogado que estudió por correspondencia y atendía en un cubículo minúsculo ubicado en la parte de atrás de un salón de manicura. «


BETTER CALL SAUL

Segunda parte de la sexta y última temporada. Showrunners: Vince Gilligan, Peter Gould. Elenco: Bob Odenkirk, Rhea Seehorn, Jonathan Banks, Giancarlo Esposito y Mark Margolis, entre otros. Disponible en Netflix. Los capítulos se estrenan