En 1999, Leonardo Favio se lanzaba a dirigir Perón, sinfonía del sentimiento, su anteúltimo film. Habían pasado seis años del celebrado estreno de Gatica, el Mono, la película que en 1993 marcó su esperado regreso a la pantalla grande. El 6 de enero de 2000, en el albor del nuevo milenio, el artista entregaba su gran homenaje al líder político que signó su vida, a través de la militancia y compromiso social inquebrantables que plasmó en una obra única, rica y fundamental para la cultura argentina. El documental, forjado lejos de cualquier imposición del género y con la impronta inigualable de Favio, tuvo un recorrido fuera de las salas comerciales, con una primera función gratuita en el Cine Atlas Recoleta, que se replicó luego en centros culturales y decenas de ocasiones donde fue eje de debate y análisis. Actualmente, está disponible para ver completo y de forma gratuita en plataformas como YouTube.       

Perón, sinfonía del sentimiento es una realización de seis horas, dividida en dos grandes partes que, a su vez, se segmentan por temas, donde el material de archivo es intervenido por dibujos del pintor Ricardo Carpani (a quien le dedicó el film, al igual que al expresidente Cámpora, Hugo del Carril, al Grupo Cine Liberación, además de a los trabajadores y los estudiantes), y acompañado por poemas y música de compositores que van de Ariel Ramírez a Vivaldi; todos recursosr que le sirvieron al director para plasmar la enorme carga emocional sobre la que ya advierte en el título.

Así, el General que despertó el fervor de las masas aquel 17 de octubre de 1945 para cambiar la historia, bajo la mirada de Favio se revela en su costado más humano, sensible, en esa relación única que estableció con el pueblo trabajador que lo eligió como conductor y que luego extendería esa incondicionalidad a Evita. “Me hice peronista porque no se puede ser feliz en soledad”, es acaso la frase más famosa del gran creador mendocino, y también la perfecta definición de esta obra desbordante de belleza y pasión, que en este caso, se vuelca en uno de los procesos populares más singulares de la historia.  

Leonardo Favio plasmó con una mirada única su pasión por el peronismo en un documental de casi 6 horas.
Foto: Mariano Vega

Partiendo de la primer presidencia de Hipólito Yirgoyen para culminar con la última de Perón, el documental enmarca el fenómeno del movimiento peronista en su contexto sociopolítico global, como la revolución bolchevique y la reestructuración de Europa a causa de las dos guerras mundiales. «Yo no soy un director peronista, pero soy un peronista que hace cine y eso en algún momento se nota. En ningún momento planifico bajar línea a través de mi arte, porque tengo miedo de que se me escape la poesía», decía, también, Favio.

Perón, sinfonía del sentimiento combina imágenes de archivo con dibujos, poemas y una épica banda sonora.

Después de Perón, sinfonía del sentimiento, el director nacido en 1938 en Las Catitas, a 100 kilómetros de Luján de Cuyo, como Juan Jorge Jury Olivera, en 2008 estrenó Aniceto, un drama musical que es una propia reversión del célebre Romance del Aniceto y la Francisca, filmado en 1966 con los protagónicos de Federico Luppi, Elsa Daniel y María Vaner. Fue su última película, Además de su enorme importancia como cantante popular, autor de grandes éxitos reconocido en toda Latinoamérica, y de su trabajo como actor, Leonardo Favio produjo nueve películas como director. Falleció el 5 de noviembre de 2012, ya siendo su corpus cinematográfico considerado como uno de los más trascendentales del acervo cultural de nuestro país.