El FUDE es una ley, la 3372. El pago que hace el Ministerio a cada escuela se determina según la cantidad de alumnos y alumnas; el índice de vulnerabilidad educativa; la cantidad y calidad de aulas, patios y jardines; y la necesidad de materiales para actividades didácticas de docentes y alumnos/as; entre otros puntos. Pero el conjunto de las cooperadoras escolares estima, de acuerdo a datos oficiales, que durante el 2021 apenas el 20% de ellas recibió el pago.

En mayo de este año, la cartera que conduce Soledad Acuña, publicó la resolución 2021-114-GCABA-SSGEFYAR, que era un refuerzo económico extra, bajo el título: “Programa de Asistencia Económica para insumos en el marco de la Emergencia Sanitaria”. De acuerdo a lo informado, la Ciudad iba a invertir alrededor de 120 millones de pesos distribuidos a cada coope. En la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 840 escuelas públicas que cuentan con una cooperadora escolar, y, de acuerdo a lo comunicado por el ejecutivo porteño, el reparto de dinero se iba a distribui, con montos que iban de 200 a 330 pesos por cada estudiante y por única vez en el año. Una escuela con mil estudiantes iba a recibir 330 pesos por cada alumno por única vez. Si se divide esa cifra por la cantidad de días obligatorios de clases que tiene un ciclo lectivo (180), el Gobierno porteño iba a invertir apenas $1,83 por día por cada estudiante para la adquisición de insumos contra el Covid.

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De esas 840 escuelas con cooperadoras recibieron el beneficio muy pocas, debido a que el Ministerio de Educación de la Ciudad, delegaba en ellas, la responsabilidad para que se hagan cargo de la adquisición de insumos para la sanitización de las escuelas en medio del avance de la segunda ola de Covid. En aquel momento las cooperadoras manifestaron que no están en condición de llevar sobre sus espaldas semejante trabajo que corresponde a la gestión de gobierno y que es una labor sanitaria que tendría que estar bajo la órbita del Ministerio de Salud porteño.

El dato conocido en las últimas horas es que, a esta problemática sin la propuesta de una solución alternativa, se le suma la falta de pago del FUDE correspondiente al 2021. “Las cooperadoras hasta el día de hoy, solo un 20% han recibido el FUDE de este año. Desde ya que esto complica y mucho la situación de las escuelas, sobre todo de aquellas que no tienen fondos propios porque no cuentan con cooperadoras”, declara a Tiempo, Pablo Cesaroni, integrante del colectivo de Cooperadores en Movimiento. “Los pocos fondos que tenían las escuelas ya se gastaron en diferentes insumos necesarios para la limpieza e higiene que durante la pandemia se incrementó la compra. Es decir, desde el mes de agosto, si el ministerio de Educación de la Ciudad no abona el FUDE a las cooperadoras, las escuelas no van a contar con esa caja para poder hacer frente al resto de la pandemia”, termina Cesaroni

Al mismo tiempo crece la preocupación de las familias luego de conocido el plan de Larreta de una vuelta a la normalidad de las clases presenciales. Es por eso que en las últimas horas, profundizaron el pedido para que el ejecutivo porteño instale medidores de dióxido de carbono en las escuelas como medida de protocolo de la presencialidad.

“La postura institucional del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es que las escuelas no constituyen focos de contagio. No obstante, lo cierto es que resulta imposible rastrear con precisión el lugar y el momento en que se produce una cadena de contagios. Se sabe también que entre la mitad y dos tercios de los contagios de Covid-19 se producen durante la fase de incubación, es decir, mientras los pacientes no presentan síntomas.”, afirma la Red de Cooperadores de la Ciudad en una solicitada. En la misma exigen al Gobierno de la Ciudad que distribuya medidores de CO2 “así como una campaña de información dirigida a las comunidades educativas respecto al cuidado frente al contagio por aerosoles y las funcionalidades de medir el dióxido de carbono en las aulas”.

Mariana Ruibal, presidenta de la cooperadora del Mariano Acosta, dijo a Tiempo que “con la vuelta a la normalidad que propone el jefe de gobierno, los medidores son más necesarios que nunca. Los protocolos no están dados para que estén todos los chicos juntos en el aula, los insumos no llegan, los termómetros se rompen y no los reponen. Una situación que se hace insostenible para lo que proponen”. A la solicitada se adhieren casi una veintena de cooperadoras entre las que se encuentran: la Asociación Cooperadora Escuela Normal N°2 Mariano Acosta, DE 6, Comuna 3; la del Bernardino Rivadavia – Escuela «República de Colombia» 26 DE 6, Comuna 5; la Cooperadora de la Escuela N° 14 D.E. 8 Joaquín V. González, Comuna 6; y la de laEscuela N° 5 D.E. 9 «Honorable Congreso de la Nación», Comuna 14, entre otras. “Los contagios durante todo este tiempo no fueron mayores porque las y los docentes se pusieron al hombro los reclamos de las familias, que hicieron el máximo de los esfuerzos para que el abandono del gobierno porteño no se sienta tanto en las escuelas”, describe Ruib