Mientras el país seguía la votación de la Legislatura chubutense que daba marcha atrás con la norma de Zonificación, el Concejo Deliberante de Trelew resolvía algo inédito: la histórica calle Julio A. Roca cambiaría su nombre. Sin embargo, este martes esa iniciativa quedó en la nada gracias a que el intendente Adrián Darío Maderna la vetó.  

«Ante los reiterados pedidos de los frentistas que han presentado notas al municipio donde fijan posición contraria al cambio de nombre, las manifestaciones de vecinos en los medios de comunicación que no acompaña la decisión y solicitan el veto de la norma aprobada hace pocas semanas atrás por los concejales, por lo engorroso e innumerables trámites y costos que dicho cambio conllevaría». Así justificó su decisión el titular del Ejecutivo Municipal, al vetar la Ordenanza 11901 sancionada por el Concejo Deliberante de Trelew, a pesar de que no es la primera vez que se cambia el nombre a una calle, y en ningún caso anterior eso generó problemas imposibles de resolver para los frentistas. 

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El intendente, justicialista licenciado en Ciencias Políticas, remarcó a su vez que llamará a un referéndum: «contemplando que no se puede desconocer el rechazo del nombre de Roca en los Pueblos Originarios y diferentes sectores de la ciudad. Se consideró oportuno y necesario vetar la ordenanza y llamar a Referéndum en el próximo proceso electoral para someter a voto popular directo una decisión política de especial trascendencia para que la comunidad de Trelew en su conjunto ratifique o desapruebe la ordenanza». 

Maderna remarcó: «Somos respetuosos de la decisión del Concejo pero no se puede dejar pasar inadvertido el posicionamiento de innumerables vecinos que no comparten la decisión», por lo que, «lo más favorable para esta situación es convocar a Referéndum, herramienta que prevé el sistema democrático para que los vecinos de Trelew se expresen al respecto».  

Y, por las dudas, aclaró que «se apoya y respalda las reivindicaciones vinculadas a los Pueblos Originarios, teniendo en cuenta que el municipio cuenta con un área de Pueblos Originarios, con el fin de garantizar el respeto a la identidad, promover los derechos, preservar y fortalecer la cultura, la cosmovisión y mejorar la calidad de vida de manera integral de los Pueblos Originarios preexistentes en la región».

Nombres y acciones

Pasaron 110 años hasta que en la última sesión del 2021 decidieron modificar la nomenclatura de esta calle céntrica. Fue casi unánime. Ocho de las y los 10 concejales la aprobaron. Solo tuvo el rechazo de Rubén Cáceres (UCR), y la abstención de Oscar Villarroel, de Chubut al Frente.

La ordenanza habilitaba “una consulta abierta a comunidades aborígenes para que elijan el nombre identificatorio, como modo de reafirmar los derechos de los pueblos originarios». Para el presidente del Concejo Deliberante de Trelew, Juan Aguilar, fue “un acto de justicia”.

La consulta iba a ser a representantes de organizaciones sociales, a la Cátedra Abierta de Pueblos Originarios, referentes y personas mapuches-tehuelches que tendrían 180 días (con posibilidad de 90 días más de prórroga) para votar por el nuevo nombre.

“Ni siquiera se propone un nombre para reemplazarlo, no es un proyecto positivo. Es revanchismo puro. Merece ser respetada la historia de Trelew y del Valle, respetada la voluntad de nuestros pioneros. ¿Quieren ayudar a los pueblos originarios, hay muchas cosas para hacer, pero no hay propuestas? No les llenen la cabeza con ideas que proponen la división. Se trata de proponer para mejorar su calidad de vida, no por una cuestión ideológica”, cuestionó el radical Cáceres.

El proyecto despertó, como era de esperar, la rabia de medios hegemónicos, sobre todo La Nación e Infobae. El diario mitrista sostuvo que “Roca consolidó el Estado Nacional y llevó adelante expediciones militares con las que aseguró el territorio de la Patagonia para la Argentina, política que desde hace años es cuestionada por sectores de izquierda y Derechos Humanos”.

Infobae fue más allá. Habló de “demagogia revisionista” y dijo que “uno de sus principales impulsores fue el historiador y ensayista Osvaldo Bayer (fallecido en 2018), que residía mayormente en Alemania”, algo falso, ya que Bayer vivió en gran parte en nuestro país.

El medio dirigido por Daniel Hadad afirmó que “meses atrás, el proyecto despertó controversias entre los vecinos frentistas por el ‘enorme perjuicio’ que esa iniciativa podría acarrear ya que implicará ‘trámites burocráticos y económicos de toda índole’ que no estaban dispuestos a afrontar”. Y agregó que “por otra parte, advirtieron que el proyecto tenía ‘una clara intención política’, que es la de ‘prohibir para siempre el uso del nombre del prócer a quien la República Argentina toda le debe nada más y nada menos el hecho que la Patagonia forme parte de su territorio nacional’”.

La concejala de Chubut al Frente, Virginia Correa, ya había respondido tras la sesión que con el cambio de nombre “no van a variar las cuestiones administrativas. Solo cambiará el nombre de la calle, no habrá problemas para los frentistas. Es un proyecto legítimo”.

Conquista del Desierto

El debate por el nombre Roca en las calles no es nuevo. Ocurrió en Viedma en 2014 y en Santa Fe en 2011. En ese momento, Bayer remarcó que “el genocidio que hizo Roca y lo que nunca se nos explicó: que la Campaña del Desierto fue financiada por la Sociedad Rural Argentina y está en los archivos el ofrecimiento de los estancieros de dinero a cambio de tierras”.

Hay sociedades más difíciles que otras. El intendente macrista de Bahía Blanca, Héctor Gay, tuvo un rapto de progresismo y ordenó quitar el nombre “Conquista del Desierto” a un parque de esta ciudad del sudoeste bonaerense. Llamó a una consulta popular en redes. ¿El resultado? “Julio A. Roca” fue el nombre más votado. Y le siguió “Conquista del Desierto”. El proyecto, entonces, debió volver al Concejo Deliberante.