Lo que quedó atrás –la tercera semana del juicio a los ocho imputados por el brutal crimen de Fernando Báez Sosa– tuvo en las declaraciones de Máximo Thomsen, Blas Cinalli y Ciro y Lucas Pertossi (Luciano Pertossi ya había declarado, escueto, durante una jornada anterior mientras que Ayton Viollaz, Enzo Comelli y Matías Benicelli sostuvieron el silencio) el principal argumento de la defensa de los rugbiers: no hubo ningún plan para matar a nadie. Probar la existencia o no de la alevosía y la premeditación será clave para lo que empieza ahora, es decir, el tramo final del debate judicial con los alegatos y finalmente el esperado veredicto que ocurriría la semana siguiente.

“La consigna es ‘si no hay perpetua no hay justicia’. Es tremendo lo que han logrado instalar. Y, como NO va a haber ocho perpetuas (salvo que la jueza y los jueces quieran tirar su dignidad a la basura), habrá odio y desilusión. Los medios y la querella son responsables”, opinó en su cuenta de Twitter la abogada y magíster en Criminología, Claudia Cesaroni. De ese modo planteó la polémica que acaparará la atención de todo el país hasta el martes 31 de enero, fecha prevista para la lectura de la sentencia.

El abogado Fernando Burlando, que representa a los padres del joven asesinado, ya declaró su expectativa: “El pedido de perpetua no es un capricho infundado o un acto de venganza. Nosotros exigimos justicia por el asesinato de Fernando para proteger a la sociedad de estos ocho violentos”. Y agregó: “¿Se imaginan a sus hijos saliendo de noche sabiendo que estos chicos andan libres por ahí?”.

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Algo de eso se habrá imaginado Valeria Caeiro, responsable de lanzar la petición “Justicia por Fernando Báez Sosa. Perpetua para los asesinos” en la plataforma Change.org. Allí se puede leer: “Un chico de 18 años, que terminó el CBC y se inscribió para estudiar derecho. Trabajaba con sus ex compañeros y novia en programas solidarios. Único hijo. Fue a pasar un fin de semana a Villa Gesell y entre 10 y 11 rugbiers oriundos de Zárate terminaron con su vida. Golpeándolo hasta matarlo, inconsciente en el piso siguieron pateándole la cabeza. Muchos de los asesinos son hijos de gente conocida de Zárate, funcionarios públicos, docentes, médicos. Fernando era un chico sencillo que logró obtener una beca en el colegio de los Marianistas. Un chico sano, con valores, valores que los otros ASESINOS no tuvieron al momento de matarlo”.

Al cierre de esta nota, la petición que exige el máximo castigo para los ocho imputados, todos entre los 21 y los 23 años, estaba llegando a las 770 mil firmas.

Estrategia de la defensa

Tanto el equipo de Burlando (integrado por Fabián y Facundo Améndola) como los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García expondrán sus alegatos el miércoles 25; el turno del defensor Hugo Tomei, en tanto, será al día siguiente (las presentaciones podrán ser seguidas en vivo a través del canal de YouTube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense).

El delito que se les imputa a ‘los rugbiers’ es el de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” que, como ya se dijo, prevé una condena de prisión perpetua.

El mejor escenario para la defensa es la calificación de “homicidio en riña”, que establece una pena mínima de dos años y una máxima de seis. Para justificarlo, Tomei podría atenerse al testimonio de Juan José Fenoglio, uno de los peritos forenses convocados por él mismo, que cuestionó el informe de la autopsia. “No lo sabemos (en referencia a la causa de la muerte de Fernando), porque no lo explica», sostuvo. Incluso afirmó que ciertas lesiones pudieron ser producto de las maniobras de reanimación.

Aunque nadie lo confirmó, gana peso la conjetura sobre una novedosa estrategia de la defensa: la de desdoblar los roles –las responsabilidades– de los ocho acusados de la paliza fatal a Fernando y, de ese modo, salvar a algunos de la pena máxima.