Una constante que se repite en todas las escuelas porteñas en los últimos años: portero que se jubila no es reemplazado por otro. Esto trae varias complicaciones en los edificios escolares, más allá de los cuidados constantes que requieren los grandes establecimientos en materia de higiene y mantenimiento, las escuelas quedan vacías ante cualquier emergencia cuando no rige la jornada educativa. Hace aproximadamente seis años, la casera de la Escuela Nº 8 DE 10º «Alte. Ramón González Fernández» se jubiló y sistemáticamente el Ministerio de Educación de la Ciudad se niega a designar su reemplazo, hecho que se repite ante situaciones de fallecimiento de las y los caseros de cada establecimiento educativo.

La comunidad de esa escuela ubicada en el barrio de Núñez, amaneció  con la noticia de que en horas de la madrugada se había efectuado un robo en el establecimiento educativo. Las primeras docentes en llegar a sus puestos de trabajo se toparon con la triste imagen: diferentes elementos tirados y rotos en el piso; pavas y hornos eléctricos que fueron sustraídos, artefactos que la misma docencia compró para usarlos durante la jornada completa de 8 horas diarias que se desarrolla en la escuela. Inmediatamente las familias fueron notificadas de que sus hijas e hijos no iban a poder ingresar al lugar.

Quienes entraron a robar durante la madrugada, se encontraron con la zona liberada. Se adueñaron del tablero de llaves de la dirección, accedieron a la biblioteca donde se robaron varios elementos. Además entraron a la sala de la cooperadora escolar, donde también sustrajeron varias cosas de valor, llevándose todo el dinero de la caja chica y los sobres con aportes económicos que las familias realizan durante las semanas. Los armarios de las salas de música, el salón de docentes, el sector de educación física, las aulas y los del laboratorio estaban todos revueltos. Del hecho fue víctima también el jardín de infantes que se encuentra en la misma escuela, donde se robaron todas las computadoras que utilizaban los chicos.

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“Tremendo, escalofríos”, dijo una docente de esa escuela a Tiempo. “Hace 12 años que trabajo en este lugar y nunca vi nada igual”, agrega la trabajadora de la educación que pidió no ser identificada porque la dirección les prohibió contar lo que pasó en la escuela. “Al parecer ingresaron por la ventana y huyeron por el comedor que está en el subsuelo. Es una escuela enorme, está ubicada en una zona de edificios donde vive gente de clase media alta, pero a la noche es muy oscuro y no hay prácticamente nadie en las calles”, agrega. La docente de esa escuela primaria dijo que “rápidamente llamamos a la policía y más tarde a una cuadrilla de limpieza así que mañana seguramente habrá clases normales. Se robaron todo, el microscopio del laboratorio y las computadoras con las que le dábamos clases virtuales a los alumnos exceptuados, ahora no sabemos cómo vamos a poder mantener la continuidad pedagógica con ellos”, termina.

Mediante un comunicado, el gremio docente Ademys se pregunta: “¿Quién se hará responsable de este hecho? ¿Qué asistencia obtendrá la escuela por parte del gobierno que «se desvive» por garantizar la presencialidad en las escuelas pero que no brinda un mínimo resguardo de los edificios escolares: no los mantiene en condiciones ni los provee de rejas y cerraduras apropiadas? ¿Quién repondrá lo perdido?”, termina.

“Denunciamos que esto responde a una política de ajuste por parte del gobierno de la Ciudad, porque el 100% de las y los caseros que se jubilan o lamentablemente fallecen, Acuña no designa su reemplazo”, manifiesta a Tiempo María Isabel Grau, del gremio docente Ademys. En el mismo sentido la trabajadora de la educación. “Es algo que viene reclamando la comunidad educativa, son trabajadoras y trabajadores muy necesarios para cada escuela, más en este contexto de pandemia. Es una clara estrategia de reducción de personal, desde el mes de enero que se completara la planta de porteros y porteras y obviamente eso no ocurrió, al igual que la cantidad necesaria de auxiliares para las tareas de limpieza en este contexto”, concluyó Grau.

La Unión de trabajadores de la Educación -UTE- mediante un comunicado se solidarizó con sus colegas de la Escuela N°8: “Sabemos las dificultades que implica reponer los materiales sustraídos de la sala de música, la biblioteca y el cuarto de la cooperadora, de donde se llevaron recursos y dinero, así como también las netbooks que robaron del jardín”, al mismo tiempo hicieron un fuerte llamado a la cartera que dirige Soledad Acuña, “reclamamos que el Ministerio de Educación porteño reponga todos los elementos robados y garantice las condiciones de seguridad del establecimiento”.