Hubo en el barrio porteño de Parque Patricios una eminencia que en lugar de filosofar a martillazos, como Nietzsche, lo hacía a las piñas. Oscar Ringo Bonavena decía cosas como que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”.

A este sesudo pensamiento debe acudir Gabriel Boric Font cada vez que alguien intenta bajarle el precio mencionando como un déficit que apenas tendrá 36 años cuando asuma la primera magistratura chilena.

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Ya durante la campaña el candidato del oficialismo, Sebastián Sichel, intentó un brulote: “ser presidente es más que ser dirigente universitario, se requiere mucha experiencia. Se requiere haber liderado otra cosa que no sea la política, no haber sido solo diputado en la vida, tener experiencias vitales; yo soy padre”. Sichel no llegó al balotaje.

El ex dirigente que con la camada de jóvenes rebeldes de aquellas revueltas estudiantiles (Giorgio Jackson, Karol Cariola, Camila Vallejo) llegó a la Cámara baja en 2013, respondía “me falta aprender mucho”. Que no es lo mismo.

El jefe político de Sichel, Sebastián Piñera, quiso cancherear con su sonrisa de vendedor de peines en su mensaje de salutación por el triunfo.

-Oiga… usted, Gabriel, va a ser uno de los presidentes más jóvenes de los últimos tiempos y uno siempre tiene que saber combinar la fuerza, el idealismo y el espíritu de la juventud con la prudencia y la experiencia de las canas, así que quiero invitarlo mañana a que tengamos una reunión de trabajo para que podamos conversar sobre temas muy importantes para Chile -le dijo, para añadir luego:

-Aproveche muy bien este tiempo entre hoy día y el 11 de marzo, porque van a ser los mejores días. Gobernar es muy difícil.

-Lo sé, y espero que lo hagamos mejor, respondió Boric al toque.

Una buena definición del tiempo que se avecina en Chile escribió el novelista chileno Alejandro Zamora en un bello texto en que reflexiona sobre el paso del tiempo y el dato de que por primera vez en su vida -tiene 46 años- votó por alguien menor que él. “La generación de Gabriel Boric, la de nuestros hermanos menores, sí mató al padre. Formaron sus propios partidos y se negaron a asumir nuestros traumas. Se merecen nuestra admiración, nuestro cariño y nuestra gratitud”.

Los sistemas políticos buscan cooptar a quienes se incorporan a sus filas. Aplican la “cronoterapia”, para morigerar ímpetus juveniles y “explicarles” cómo funciona el mundo. “No va a ser la primera vez que partimos desde atrás”, dijo Boric al cabo de la primera vuelta, cuando fue superado por José Antonio Kast. Pero como desde que comenzó a descollar en el movimiento estudiantil, fue una sorpresa. Dio el batacazo y ahora los que peinan canas, en la dirigencia tradicional y en los medios de comunicación, no se cansan de darle consejos. No sea cosa que intente caminos que por miedo, cálculo o ventaja personal, no se animaron a recorrer ellos.

Peor aún, que demuestre que se podía ir por otro lado. Hacerlo mejor.