Cientos de miles de ciudadanos polacos marcharon este domingo en Varsovia y otras ciudades de Polonia en contra de las políticas del Gobierno encabezado por el presidente Andrzej Duda y a favor del estado de derecho, la libertad y la democracia.

En una fecha histórica que conmemora el 34 aniversario de las primeras elecciones parcialmente libres en el país, que significaron el inicio de la caída del periodo comunista, más de 300.000 ciudadanos salieron a las calles para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno, al que acusaron de violar la ley, permitir el aumento descontrolado de precios e impulsar leyes homofóbicas.

Convocada por un movimiento encabezado por el dirigente opositor y exprimer ministro del país, Donald Tusk, la movilización fue interpretada como el inicio de la campaña de la oposición de cara a las próximas elecciones generales, previstas para celebrarse antes de noviembre de este año.

Se trata de las movilizaciones con mayor participación ciudadana desde las protestas contra la prohibición del aborto en 2020, de acuerdo con algunos medios locales, aunque otros afirmaron que fue la marcha más importante de los últimos 30 años.

«Desde todas partes de Polonia, tú y yo estamos recibiendo señales, mensajes de texto, información que dice ‘estamos contigo'», dijo Donald Tusk en un discurso ante la multitud reunida en la capital del país.

Una de las acciones del Gobierno de Duda cuestionadas en las movilizaciones fue la aprobación de una ley que ordena crear una comisión para investigar las «influencias rusas» en los Gobiernos pasados de Polonia, como el de Tusk.

En un discurso retransmitido en directo el pasado 29 de mayo, el presidente Duda calificó la legislación de «muy necesaria» y dijo que enviará el documento al Tribunal Constitucional para que pueda ser examinado a posteriori.

La firma del mandatario polaco permite al gobernante Partido Ley y Justicia poner en marcha la «comisión para investigar las influencias rusas», un órgano considerado ilegítimo y antidemocrático por la mayoría de los juristas y la oposición.

En las próximas elecciones, se decidirá si el partido Ley y Justicia (PiS) conservará el poder o lo entregará a la oposición, tras ocho años en el Gobierno.

En un editorial, el periódico Gazeta Wyborcza acusó a la Administración de Duda de la captura institucional de los medios de comunicación públicos y los tribunales, del debilitamiento de las instituciones democráticas, de la violación de la constitución, de atropellar procedimientos parlamentarios, de la destrucción del principio de separación de poderes, de violaciones persistentes de los derechos civiles, los derechos de la mujer y los derechos de las minorías, de revisionismo histórico, de la superposición de la Iglesia y el Estado, y de poner a Polonia en el camino hacia la salida de la Unión Europea.

De hecho, una de las consignas más importantes de la movilización fue: «Por una Polonia democrática y europea».

«Estamos eligiendo entre represión y tolerancia, dictadura y democracia, entre Oriente y Occidente. Como en 1989», sentenció el periódico.

«Somos miles, miles de personas que tenemos a Polonia en el corazón, millones de mujeres y hombres polacos que están frente a la televisión y que no están vencidos, que no se dejan amedrentar», dijo Tusk ante miles de personas.

«La cuestión es que por fin deberíamos tener esta libertad tal y como luchamos por ella después de todo», dijo al canal de televisión Hechos TVN Bogumiła Cieciak, una de las participantes en la manifestación de Cracovia.

«También queremos mostrar a nuestros hijos que es posible vivir de otra manera, que es posible hacer algo al respecto», afirmó a la televisora Karolina Ociepa-Szostek, participante en la manifestación de Częstochowa.

El 4 de junio de 1989 se celebraron las primeras elecciones parcialmente libres en Polonia después de décadas de Gobiernos comunistas, impulsadas por el movimiento Solidaridad que encabezaron Lech Walesa y otros dirigentes.