Moscú acusó a las fuerzas ucranianas de volver a atacar con armas pesadas provistas por países occidentales en cercanías de la central nuclear de Zaporiyia y asegura que también utilizaron el llamado “agente X”, un compuesto de toxina botulínica, contra las tropas rusas en esa región. La planta atómica se convirtió en un objetivo que preocupa al más alto nivel porque cualquier incidente en los depósitos del combustible ya utilizado, que están en edificaciones externas y es altamente radiactivo, podría desatar un desastre mayor que el de Chernobyl, en 1986, que afectaría a todo el continente europeo.

En ese sentido, y tras una conversación telefónica entre Vladimir Putin y Emmanuel Macrón, el mandatario francés informó que Rusia había aceptado “que la misión de inspección de la ONU (la OIEA, que preside el argentino Rafael Grossi) vaya a Zaporiyia respetando la soberanía ucraniana” y no, como se había dicho inicialmente, desde territorio ruso.

El secretario General de la Otan, Jens Stoltenberg, terció en el asunto al declarar que es necesario que los afectivos rusos sean retirados de Zaporiyia y que esa situación es una amenaza contra la población de Ucrania. Imágenes satelitales realizadas por un anónimo mostraban en proyección simulada lo que ocurriría en el eventual caso de un desastre en esa planta, la mayor de Europa, construída en la era soviética. Y si bien en un primer momento una onda expansiva de la radiación cubriría el sur ucraniano, el teatro de las operaciones desde la invasión del 24F, luego no tardaría en llegar al resto de los países, comenzando por los que pertenecieron al bloque socialista.

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El temor a que el conflicto en Ucrania y una posible escalada bélica en Taiwán desencadenen una guerra nuclear de gran magnitud es tal que según un artículo de la revista Nature Food, Argentina y Australia serían los únicos países que podrían sobrevivir a esa catástrofe, fundamentalmente porque en el resto del mundo no existirían las condiciones para la vida de plantaciones y ganado. El que se salve de la radiación moriría de hambre, resume el estudio. Aunque desde la firma del AUKUS con EE UU y el Reino Unido, Australia también se vería inmersa en la guerra.

Mientras Kiev se prepara para celebrar el miércoles que viene el 31 aniversario de la declaración de su independencia, el gobierno de Volodimir Zelenski parece haberse anotado algunos éxitos en la península de Crimea, que fue incorporada a Rusia en 2014.A las explosiones de la semana pasada que destruyeron depósitos de armamentos en la base militar de Saky,se agregaron estos días la intercepción de drones cerca de la ciudad de Eupatoria, en el oeste de la península, y de Sebastopol, según confirmó el gobernador, Mijaíl Razvozháev.

Los pedidos de Zelenski para el envío de armas y pertrechos se mantienen como el primer día y al menos en Estados Unidos logró convencer al gobierno de Joe Biden, que liberó otros 775 millones de dólares para la provisión de 15 aviones no tripulados ScanEagle, drones Phoenix Ghost, 50 blindados Humvees, 1500 misiles TQW y 1000 misiles antitanques Javelin.

Un estudio del portal del Quincy Institute for Responsible Statecraft -un think tank fundado en 2019 por Andrew Bacevich, excoronel del Ejército de EE UU en Vietnam que homenajea al expresidente John Quincy Adams, quien en 1821, dos años antes de la Doctrina Monroe, dijo que EE UU no debía ir al extranjero a buscar monstruos- anota que desde el 24 de febrero Washington envió más de 8000 millones de dólares en “ayuda militar” a Ucrania.

El QIRS se presenta como crítico de la influencia del complejo militar industrial en la vida democrática de EEUU, siguiendo al expresidente Dwight Eisenhower. En la pagina web de su plataforma, https://responsiblestatecraft.org/, se comprometió a anotar cada envío a Kiev. Pero, aclara, solo toma en cuenta los datos oficiales. Y explica: “El Pentágono admitió haber enviado al menos un tipo de misil que no mencionó en sus comunicados de prensa, por lo que hay razones para creer que esta lista no es exhaustiva. Además, hay dos fuentes diferentes para estos paquetes de ayuda letal. Una, que ha constituido la mayoría de las transferencias hasta la fecha, se conoce como ´retirada presidencial´. Esto significa que la Casa Blanca y el Pentágono acuerdan enviar armas a Ucrania desde las existencias estadounidenses, después de lo cual el Departamento de Defensa puede utilizar los fondos para reponer sus existencias mediante la compra de nuevas armas a los contratistas de defensa. (Otra fuente es) un fondo especial dentro del presupuesto del Pentágono para comprar nuevas armas a los contratistas en lugar de extraerlas de las existentes. Las transferencias de estos fondos no requieren aprobación adicional del Congreso”.

Un verdadero agujero negro sin control de qué armas salen y en qué manos caen . «