Levantá la mano: un modelo de Naciones Unidas con 500 estudiantes de zona sur

Chicos de colegios públicos y privados se capacitan, estudian y se visten  para participar del encuentro en la Universidad de Quilmes en el que cada año se simula una cumbre global y se debate sobre geopolítica y derechos humanos.

(Foto: Gentileza Lucía Cávoli)
6 de Septiembre de 2018

“Profe, todos quieren aliarse con nosotros”, le dijo el embajador de China Kevin, de 16 años, de una escuela de la Villa Itatí a su profesora de Comunicación y Cultura de Consumos de la Escuela Media 1 de Don Bosco. “Me crucé el teléfono con el embajador de Alemania”, le confesó con entusiasmo otra estudiante de la misma secundaria de la delegación de Bolivia. “Señores, no están buscando soluciones entre todos”, cuestionó la embajadora de Egipto para elevar el debate que se había viciado.

“Los chicos y chicas en la Comisión de la UNESCO tienen entre ocho a doce años. En el Levanta la mano del año pasado la situación de crisis fue la desaparición de Santiago Maldonado. Fue muy emocionante”, recordó la profesora Ivana Cávoli, una de las voluntarias que colaboran con la organización.

Después de asegurar que los chicos “no compiten, se integran y se incluyen”, las anécdotas de los alumnos propios y de los ajenos en la voz de la docente escenifican algo del entusiasmo, el color y la profundidad política con la que centenares de chicos y chicas y sus docentes de escuelas de Quilmes, Bernal, Wilde, Villa Domínico, Florencio Varela, Solano, Berazategui, entre otros, se encuentran cada año para jugar el modelo de las Naciones Unidas.

La profesora cuenta cómo dan su voto, asumen con compromiso roles de embajadas con sus cruces en Asamblea General, Consejo de Seguridad, Consejo de Derechos Humanos, se hacen preguntas alrededor de temas que cambian año a año como, por ejemplo, violencia de género, migrantes, afrodescendientes.

La edición XIII del juego de rol “Levanta la mano. El derecho a vivenciar el espacio intersubjetivo”, el proyecto de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) a cargo de Matías Penhos, director del proyecto e integrante del departamento de Ciencias Sociales de esa universidad, desarrolló este año, durante el 23 y 24 de agosto, el Modelo de Naciones Unidas (MONNUNQ) para promover derechos humanos y valores universales contra la violencia institucional. Contó con la participación de 560 estudiantes de todo el Cono Sur de nivel primario y secundario, 20 escuelas públicas, 16 privadas, más de 60 docentes y decenas de voluntarios y voluntarias de la universidad.

¿Cómo se juega?

El Modelo de Naciones Unidas es una escenificación del sistema de relaciones internacionales dentro del ámbito de las Naciones Unidas con su estructura, protocolo y funcionamiento real. Cada participante debe ponerse en el lugar de un o una diplomático, diplomática internacional, de acuerdo al país que deba representar, en sintonía con la política exterior actual, que se pone de manifiesto en los foros multilaterales. A lo largo de las jornadas de trabajo, los grupos de estudiantes abordan problemáticas globales y potencian un punto de vista crítico que les permite ganar protagonismo en el desarrollo del debate, sin abandonar la pertenencia colectiva. En reunión docente, mientras las oradores de Armenia, Somalia, Estados Unidos, Sri Lanka, Irak e Israel, entre otros, en Asamblea General, unos 50 profesoras y profesores se reunieron junto a Matías Penhos para contar la situación de cada escuela en relación al juego, la capacitación en las escuelas y la coyuntura: “Son semanas muy complejas por el paro”, dijo un docente de la secundaria técnica de Quilmes, “por eso hoy no están todos. Vinimos con Canadá e Islandia, pero faltó Australia”. Otra docente de la secundaria Media Nro 1 comentó de modo muy positivo el trabajo entre estudiantes secundarios con el Consejo Universitario; de la Escuela técnica Nro 7 se manifestó la preocupación por la Reforma en Educación. Sobre la participación, una docente afirmó con importancia que el juego “habilita a los chicos a que den un discurso”, “se lookean, se preparan de una manera increíble, ver sus caras de disfrute me llena el alma”, confesó otra profesora. Muchos hicieron contraturno para prepararse e incluso se encontraron durante feriados para capacitarse sobre Ecuador, Haití, Egipto, por sólo dar algunos ejemplos. La directora del Mariano Acosta, Zulema Prado, se hizo presente y aseguró que el juego de las Naciones “enriquece el conocimiento, les empieza a interesar la política exterior y quedan expectantes de las noticias”.

La convivencia en base a la pluralidad y a la diversidad propicia el reconocimiento en instancias de negociación y consenso, ejercitando la oratoria, liderazgo, toma de decisiones y resolución de conflictos. Explican desde el departamento que esta edición lleva como eje “La persona joven como sujeto de derechos”, sobre el que se articulan las comisiones.

Explican los organizadores que la actividad no es sólo este evento con 148 delegaciones sino que se continúa todo el año, replicándose en las escuelas y creciendo año tras año.  Este “Levanta” contra la violencia institucional convocó a una gran multitud en la sala Nicolás Casullo, en la zona de La rosa de los vientos y otras aulas, en el contexto en que la universidad se encontraba en su tercera semana de paro, realizando actividades visibilizadoras. En este punto, Penhos asegura que “en este contexto de la Educación queremos visibilizar la educación pública”.

Todos juegan

Bien temprano se abrieron los micrófonos. Los y las presidentas de mesas dieron la palabra a las delegaciones, protocolarmente pidiendo el sostenimiento de la relación triangular (las delegaciones no pueden hablar entre ellas sino a través del presidente). Cada país escuchó las posturas y objetó oportunamente levantando sus carteles. En la Nicolás Casullo se oyó a Uruguay apelar al artículo 15 sobre la seguridad y los derechos de los menores como así también a las políticas igualitarias. La represión en las fronteras fue encarada por Somalía, antes de que Cabo Verde manifestaran que la violencia institucional como problemática a nivel mundial. Estados Unidos recordó el modelo de seguridad de Nueva York y al desarrollo sostenible, intervenido por Sri Lanka que espetó la “fuerza desmedida” que se ejerce en esa ciudad. Otro tanto tuvo la participación de Irak que apeló a la detención juvenil como último recurso y explicó que su país liberó a jóvenes de pena de muerte y cadena perpetua, pero dispuso de numerosas cárceles para que los “jóvenes se reinserten”. Antes de que Irak retomara la voz de Nelson Mandela, Israel después de su “shalom” citó el caso de Facundo Ferreyra, el niño de 12 años asesinado por la policía tucumana, a propósito mencionar el abuso del poder estatal respecto de la vulnerabilidad de los niños. Luxemburgo cuestionó: “¿Cómo se atreve a hablar la delegación de Israel sobre el arresto de niños palestinos cuando sabemos que aplican golpes y estrangulamientos? Por favor, explique”. Así los discursos fueron enredando argumentaciones y construyendo preguntas para entender las legislaciones, las prácticas de DD.HH. y la posibilidad de prevenir y combatir la violencia.

En el aula 51 las voces de los más chicos se hicieron presente acompañadas por vistosos trajes y banderas y carteles que se activaban en cada pupitre. El silencio y la atención de niños y niñas era notable en comparación a los secundarios, aunque en ocasiones se pedía silencio o alzar la voz, según la ocasión. Unos 150 niñas y niños debatieron las causas de las migraciones en el marco de la UNESCO.

“No son los niños de mi país particularmente infelices. Aún así viven en situación de peligro, desfavorecidos y abandonan sus cursos”, denunció la delegada francesa a la comunidad internacional, con el papel en la mano y lectura enfática. A la vez, Rusia habló sobre las crisis demográficas y la demanda de la mano de obra, como así también de los “desafíos políticos de su presidente Putin”.

El espacio de negociación se daba en el aula 69 pero estaba en cuarto intermedio en la hora del mediodía. Allí se reunía el Consejo Universitario de Seguridad, “universitarios con secundarios” en lenguaje docente. Sofía, de 16 años, delegada de Argelia improvisó un sólido discurso como invitada, que preparó con celeridad antes de entrar. Al responder acerca del debate, contó a este diario que se habló sobre la postura internacional en relación a la ocupación marroquí del Sahara Occidental: “Fue muy picante, un ida y vuelta contra Marruecos”.

Rueda de prensa

“Tienen que ir a la rueda de prensa”, dice Matías Penhos. Los embajadores y embajadoras se ven interrogados por docentes que simulan ser periodistas de agencias internacionales. Así, una vez que el semicírculo estuvo formado, tomó la voz la representante de la agencia Reuters antes de que un “periodista de Télam” hiciera su pregunta, explicando a la comunidad de embajadores la situación de persecución y despidos que viven los trabajadores en su agencia.

La rueda se sostiene durante unas tres horas, por lo que espontáneamente y con la información que tienen los chicos y chicas deben ir respondiendo los cuestionamientos sobre las medidas de los países que representan.

“El juego de rol permite que la pasen bien, pero sobre todo formarse como promotores, líderes. Eso terminan trasladándolo a la comunidad educativa, al aula”, cuenta Penhos a Tiempo. Y explica: “En general, los juegos de roles son eso, lo hace cualquier institución u ONG. La diferencia de los enfoques es que aquí está integrado en la universidad. Hay líneas de investigación que estamos articulando y trabajando. Es un proyecto de un año, no es una actividad que se agota en el modelo”, explica el docente quien además está realizando un audiovisual en conjunto con el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos para seguir el trabajo con estudiantes de la Escuela Media Nro 12 de Bernal, en la que asisten chicos y chicas en situaciones vulnerables, “para que este relato tenga continuidad y sentido social”.

Penhos lleva una amplia trayectoria en el proyecto y es quien trabaja con la idea de incidir en la comunidad, en un espacio de experiencia colectiva, que logra abordar un cambio en la “construcción de la política y la investigación sobre los temas y los países”. Hizo seguimiento de casos de estudiantes que participaron durante años.  “Es una experiencia muy singular que los marca. Para darle continuidad a la socialización queremos que sea un proyecto de todo el año, pero nos encontramos que el sistema resiste esto desde estudiantes, padres y de todos lados. Nos lleva mucho educar para que haya cambios genuinos. Por eso tenemos que trabajar para que sea un proyecto de un año completo en donde los docentes no traen solo a su escuela sino también a otras”. En charla con el voluntario Juan Martín Benavídez el recuerdo es esclarecedor: “Yo encontré mi profesión: Diplomacia. Me pasó después de conocer el modelo, fue en 2012, cuando tenía once años”.

Final del juego

Al cierre de las jornadas tomó la palabra Cristóbal Torre, secretario general del Modelo. Entre aplausos y ovación generalizada al referir la revolución social dada por jóvenes con “los pañuelos verdes en las mochilas”, enfatizó en que las convicciones colectivas generan logros. “Habrán visto que la universidad es un derecho, no un privilegio”, afirmó Torre. “Este año no hay estudiantes en los pasillos, en las aulas. Eso es porque la universidad no comenzó sus clases porque no hubo aumento salarial a la altura de lo que demanda la vida en la Argentina hoy, además de otros reclamos históricos. Esta actividad la sostuvimos porque lo que nos proponemos es educar en derechos humanos. Hoy más de 500 estudiantes se apropiaron de los espacios de la universidad y de la calle. Más allá de las posturas de cada país, nos llevamos el pensar por nosotros y ver qué se puede hacer de eso. Como dijo Freire, ‘lucho por una educación que enseñe a pensar, no por una que enseñe a obedecer’. Este modelo es eso, nos educamos para cambiar la forma.”

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