Uno de los imputados en la denominada “Causa Ciccone” le pidió al juez federal Ariel Lijo que tenga por caído el acuerdo de colaboración al que accedió Alejandro Vandenbroele para supuestamente delatar cómo había sido la maniobra para el rescate de la imprenta, y que además lo denuncie por ese incumplimiento, lo que conlleva una pena de entre cuatro y diez años de cárcel.

El abogado Fernando Díaz Cantón, defensor del imputado Francisco Sguera –señalado por Vandenbroele como quien le pagaba una mensualidad desde el Banco Macro para asegurarse su silencio- presentó un escrito ante Lijo reclamándole que “resuelva tener por incumplidas las obligaciones contraídas por el autodenominado arrepentido Vandenbroele en el acuerdo de colaboración firmado con el fiscal el 15 de noviembre de 2017”.

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“Deliberadamente no ha completado la supuesta información en oportunidad del acuerdo de colaboración sino que ha sido reticente y ha actuado con la intención de ir brindando información en forma fragmentada, seriada, paulatina y reactiva, de acuerdo a su conveniencia”, embistió.

Vandenbroele declaró como “arrepentido” primero ante el fiscal Jorge Di Lello en el marco de una causa conexa con Ciccone, y luego en el juicio oral que está entrando en su tramo final. En ambas oportunidades describió la supuesta ingeniería para el rescate de la empresa, los aportes de dinero, las gestiones ante la AFIP y el rol de un personaje clave en toda la historia: José María Núñez Carmona, amigo de la infancia del ex vicepresidente Amado Boudou.

Según la ley del arrepentido, el tribunal tiene un plazo de un año para corroborar que la información aportada sea cierta. “A la fecha no se ha producido prueba alguna que dé apoyatura a aquellos dichos. (…) Han transcurrido ya seis meses (la mitad del plazo legalmente previsto) y nada de lo que ha dicho se ha corroborado”, sostuvo Díaz Cantón.

En ese contexto, evaluó que “se puede firmar ya a priori que las declaraciones del arrepentido, tanto por la forma de su producción como por su contenido carecen de la seriedad necesaria como para tomarlas siquiera como punto de partida para una investigación seria orientada a su corroboración. Es evidente que el imputado arrepentido Vandenbroele ha proporcionado información falsa, lo que debe conllevar a que se considere incumplida la obligación asumida en el acuerdo de colaboración y a que se haga efectivo el apercibimiento que le fuera efectuado en ocasión de celebrarse, y en consecuencia que se aplique en el caso el artículo del Código Penal que establece que ‘será reprimido con prisión de cuatro a diez años y con la pérdida del beneficio concedido el que, acogiéndose al beneficio, proporcionare maliciosamente información falsa o datos inexactos”.

Lo próximo relevante que pasará en el juicio oral será que tanto Boudou cuanto Núñez Carmona ampliarán sus declaraciones indagatorias.
La expectativa está centrada en lo que dirá Núñez Carmona. Todo indica que no sólo descalificará –también él- a Vandenbroele sino que despegará a Boudou de la causa, acaso asumiendo él mismo situaciones de la secuencia histórica de la “Causa Ciccone”. Efectuará un repaso de todos sus emprendimientos empresarios, comerciales, productivos, en los que Boudou no tuvo nada que ver. Algo así como “todos suponen que yo soy Boudou, pero yo hice esto, esto y esto otro, sin Boudou”.

¿Alcanzará para un fallo absolutorio? Parece que no. El pronóstico hoy es negativo para los imputados.