La gobernadora María Eugenia Vidal inauguró este viernes las sesiones ordinarias en la Legislatura Bonaerense con un mensaje en la Asamblea Legislativa que tuvo un fuerte tono de campaña. Repasó sus tres años de gobierno, se diferenció con la gestión anterior y dijo que no iba a usar la provincia como trampolín electoral. El discurso finalizó con el eje puesto en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, dos temas por los que circulará la campaña electoral de Cambiemos.

A días del inicio de clases y con un paro docente ya declarado, dedicó un pasaje a los maestros a quienes se ocupó de separarlos de sus representantes gremiales: “muchos de ustedes se vieron perjudicados por el conflicto que hemos tenido con los gremios. Quiero pedirles perdón si en algún momento sintieron que nos equivocamos”, dijo.

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La gobernadora llegó al palacio legislativo media hora antes del inicio de la Asamblea. Entró por una avenida 7 completamente vallada y absolutamente vacía, sin manifestantes ni festejantes. Y a diferencia de la tensión que se vivió en el Congreso durante el discurso de Mauricio Macri, Vidal habló sin interrupciones y otorgando el pié para los aplausos y los “si se puede”, que se repitieron cuando apuntó contra el gobierno anterior, respondió críticas de la oposición, y ratificó el curso de su gestión como eje de campaña.

“Yo defiendo a esta Provincia sin construir una carrera política. Eso me trajo dificultades pero mi compromiso se sostiene. No estoy acá para usar a la Provincia como un trampolín. La Provincia necesitaba que la quieran, que la cuiden y que la protejan. Eso es lo que estamos haciendo”, dijo. Y recibió aplausos de la tropa propia.

Con el eje del discurso puesto en lo que ocurría (según su relato, lo que no pasaba) en la gestión anterior aseguró que este año sumará “$246 mil millones destinados a obras” y remarcó el ordenamiento de las cuentas, la centralización y la digitalización de los trámites. “La oscuridad y la falta de transparencia facilitaban que hubiera negocios”, dijo.

“El próximo Gobierno va a encontrar un Estado con cuentas ordenadas, capacidad para invertir e información pública que sirva para trazar objetivos a largo plazo”, aseguró. También remarcó que en tres años fue dos veces a cada uno de los 135 municipios de la provincia.

Y acusó de “cómplices de métodos de escrache” a quienes dicen que sus encuentros con vecinos son “armados”, como el que filmó recientemente con una militante de Cambiemos. “Voy a seguir yendo a la casa de los bonaerenses y tocando el timbre. Voy a seguir conociendo sus historias y los barrios donde viven”, dijo. Y reforzó: “Gobernamos para los que menos tienen, los que viven en la pobreza y para los que más se esfuerzan, las familias de clase media”.

En su discurso la gobernadora evitó temas de economía como la falta de empleo en la provincia, pero intentó contrarrestar los tarifazos de servicios, uno de los temas más caros para Cambiemos: “La eliminación de los impuestos provinciales en las tarifas de luz, agua y gas; los descuentos en compras a supermercados a casi 1 millón de bonaerenses en 2018; el Boleto Estudiantil; los productos a precios más bajos en mercados de 23 municipios; la ayuda económica y créditos a los que accedieron más de 60 mil Pymes”, enumeró.

Y siguió en modo año electoral: “Todas estas son políticas para acompañar a la clase media, vamos a sostener y vamos a seguir sumando otras mientras sea necesario”.

También entró en discusiones que la tienen en el ojo de la tormenta como la salud y la educación, los docentes, la infraestructura y los comedores escolares. En ese escenario optó por polarizar con acusaciones al gobierno anterior y a los gremios docentes. 

Dijo que antes de su llegada al gobierno en los comedores los chicos comían platos que “no garantizaban su crecimiento”, y aseguró que “hoy todo chico que va a una escuela pública primaria tiene garantizado el desayuno o la merienda”.

La discusión con los docentes ocupó un amplio tramo de su discurso. “Queremos que quede claro qué es para nosotros defender la educación pública. Durante años no se priorizó la inversión, ni se impulsaron políticas públicas consolidadas en el tiempo”, dijo. Y resumió: “Hoy hay una gran diferencia. No solo nos estamos ocupando de cambiar lo que estaba mal sino que empezamos a poner las bases para tener una educación pública de calidad”.

En ese camino levantó el guante de la discusión por los problemas de infraestructura y aseguró que su gestión realizó “más de 6 mil intervenciones, sextuplicar la cantidad de obras, ocuparnos de que el Fondo Educativo se use para arreglar los edificios escolaes ¿no es hacer obras?”, se preguntó.

Y apuntó a los gremios: “a todos los dirigentes que me dicen esto, les pregunto: ¿dónde estuvieron ustedes los últimos 10 años antes de mi gobierno? Fueron cómplices del abandono o simplemente miraron para otro lado”.

Con el paro docente declarado para la semana que viene y la paritaria sin resolver, Vidal cuestionó la representatividad de los sindicatos docentes: “muchos de ustedes se vieron perjudicados por el conflicto que hemos tenido con los gremios. Quiero pedirles perdón”, dijo. Y aseguró que está “para acompañarlos”.

En el tercio final de su discurso la gobernadora ingresó en modo campaña: cambió el tono y habló de seguridad, de mejoras en la Policía y el Servicio Penitencioario, de la lucha contra el narcotráfico y mencionó las detenciones de dos narcotraficantes y arrojó números de secuestros de droga. 

También habló del Cambio. “Mi primer mandato como Gobernadora termina el 10 de diciembre de este año. Los bonaerenses van a decidir quién quieren que continúe”, dijo.

Y terminó en tono de arenga: “Quiero una Provincia de pie. De pie señores. Este es nuestro tiempo. Esta es nuestra oportunidad. Esta es mi parte peleando por todos ustedes porque vale la pena animarse a más. Por nosotros, por nuestra Provincia y por cada bonaerense”. Desde el recinto, los propios aplaudieron repetían que “si se puede”. Vidal se tomaba el pecho y les tiraba besitos.