En estas horas de definiciones clave sobre el rumbo del gobierno, la decisión de Cristina Fernández es aportar apoyo político al presidente Alberto Fernández para que enfrente a los “especuladores” que no liquidan la cosecha y estiran la brecha del dólar ilegal para presionar en función de una devaluación. Ante ese escenario, la estrategia es dotar de poder y volumen político a la institución presidencial que está siendo presionada por un golpe de mercado.

Este fin de semana la discusión dentro del oficialismo quedó trabada en si aplicar o no un dólar diferenciado de manera acotada en el tiempo para tentar a los empresarios ruralistas a liquidar la cosecha, el “dólar soja”, como le empezaron a decir. Si bien se había difundido esa posibilidad durante la semana, el anuncio nunca llegó. Es que los tres sectores del Frente de Todos coinciden en que el gobierno se está enfrentando a un golpe de mercado que tiene el claro objetivo de desatar una devaluación. Pero no hay acuerdo en cómo enfrentarlo.

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En el kirchnerismo leen que es necesario señalar con nombre y apellido a los especuladores que están provocando esta situación y sostener más que nunca al presidente en medio del vendaval. Y, en ese marco, no abandonar las herramientas con las que ya cuenta el Estado, como las que señaló la senadora Juliana Di Tullio, presidenta del bloque de Unidad Ciudadana: la aplicación de dos leyes nacidas de la lapicera presidencial apenas asumió el Frente de Todos -la de Emergencia Económica y la de Emergencia Alimentaria- y la histórica ley de Abastecimiento.

A diferencia de los gobiernos radicales, señalados por Cristina Fernández en diciembre pasado frente a la Plaza de Mayo llena, cuando los especuladores lograron -a fuerza de corrida y especulación- eyectar a dos presidentes votados por el pueblo, el objetivo es que el presidente cuente con el apoyo de las centrales sindicales, el kirchernismo en todas sus formas, los gobernadores y los intendentes, que esta semana se estuvieron juntando con la ministra de Economía Silvina Batakis. “Nosotros somos el peronismo, no volteamos a los propios”, diferenció una alta dirigente para enterrar la idea de que Cristina quiere gobernar en lugar de Alberto. Muy por el contrario, la vicepresidenta, que no se corre un milímetro de las reglas de la institucionalidad, lo que propone es lograr que Alberto no sea el primer presidente peronista en terminar volteado por un golpe de mercado. Y para eso va a jugar con todo el poder institucional y político que tenga a mano.

Para lograr ese objetivo, el primer paso es volver a dotar de volumen político a la figura presidencial, en particular, al rol de conciliador con el que Alberto se presentó a sí mismo ante la dirigencia peronista primero y al electorado después en la conformación del Frente de Todos. Fue el senador Oscar Parrilli quien recordó el rol de Alberto en 2019 al afirmar que el país está “frente a un ataque especulativo por parte de los grupos económicos que están intentando quebrarle el brazo al gobierno, por lo que hay que retomar las consignas y los compromisos de 2019”. “Lo que quieren es una devaluación y seguir expoliando el bolsillo de los trabajadores, y seguir obteniendo ganancias siderales y llevarse la plata afuera”, sostuvo este sábado en El Destape Radio.

La movilización de la CGT y la CTA del 17 de agosto va en ese sentido. La consigna es de apoyo al presidente peronista y de exigencia de freno a los formadores de precios y especuladores. De hecho, esta semana ya salieron el sindicato bancario y la UATRE con sendos comunicados de apoyo presidencial y enfrentamiento a los especuladores. Esa movilización se anunció luego de que Cristina recibiera a secretarios generales en el Senado. Pero ante la urgencia desatada por la presión devaluatoria de los grupos económicos, ambas centrales obreras, junto a movimientos sociales del Frente de Todos, incorporaron a la agenda de lucha la Marcha de Las Antorchas para este 26 de julio, para conmemorar el fallecimiento de Eva Perón, “quien nunca dudó en enfrentarse a los poderosos para defender los derechos de los humildes”, según convocó el comunicado de la CTA.

“El peronismo movilizado es la única herramienta para frenar la devaluación del peso que, en definitiva, es la devaluación de los salarios en medio de esta clara puja distributiva”, analizaron fuentes del Senado. “Todos vamos a ir al 17 a pedirle al presidente que sea fuerte, que dé la batalla a los especuladores y use las leyes que tiene vigentes”, abundaron.

“Hay que mostrar fuerza e interés de este lado, sino, el único interés que se muestra es el del especulador y no el de los sectores populares. Si lo dejás solo al presidente, se tiene que rendir frente al poder fáctico, en cambio, cuando hay una masa de gente pidiéndole que le ponga un límite a los especuladores, se da un marco perfecto para que pueda sentarse y decirles que liquiden”, explicaron.

“Lo importante ahora es fortalecer al presidente. Si no exigimos nosotros, solo quedan visibilizados los especuladores que lo atacan. Alberto tiene que resolver una crisis de demanda, tiene que responder a unos o a otros, tiene que administrar el conflicto de intereses. Para eso, tenemos primero que mostrar quiénes son los especuladores y dotarlo de volumen político para que tenga fuerza para enfrentarlos”, explicaron en el Senado.

Por lo pronto, una alta fuente del gabinete confirma la exigencia de Cristina a Alberto de que tome un mayor compromiso en la inflexión ante los especuladores y un mayor interés en ir a fondo. “Cristina pide otra dinámica y eso Alberto no lo termina de ver, y eso es un problema”, sintetizan. El viernes en Rosada, los gobernadores Arabela Carreras (Río Negro), Axel Kicillof (Buenos Aires), Mariano Arcioni (Chubut), Gildo Insfran (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa), Omar Perotti (Santa Fe), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), le plantearon a los ministros Eduardo de Pedro y Gabriel Katopodis la necesidad de una conducción clara dentro del peronismo. Por lo pronto, este sábado corrió el rumor sobre un encuentro entre los integrantes de la cúpula presidencial en Olivos, que no fue confirmado de manera oficial por ninguna de las fuentes.

Ministros y gobernadores esperan expectantes la comunicación de un acuerdo para saber por dónde empezar a pelear. «