Luego de votar en contra del proyecto de ley del refinanciamiento de la deuda, los diputados de La Cámpora, encabezados por Máximo Kirchner emitieron un comunicado en el que criticaron la estrategia oficial de negociación con el organismo. Para estos legisladores el equipo económico liderado por el ministro Martín Guzmán “desarrolló una estrategia de ‘amabilidad’, secretismo, hermetismo, confusión y desinformación en las negociaciones, sólo explicable por la difundida creencia de que estábamos ante un ‘nuevo’ Fondo Monetario Internacional que sería seducido por la pericia académica y los ‘buenos modales’ de los negociadores e interlocutores argentinos”.

“Cuando Néstor Kirchner decidió cancelar la deuda con el Fondo no lo hizo desde una perspectiva ideológica, sino a partir de un “análisis histórico, pragmatismo económico y convicción política”, comienza el texto, que -aclararon- no está firmado por la organización política sino sólo por los diputados camporistas. Es decir, excluye al resto de la dirigencia, como el ministro Eduardo de Pedro y los y las senadoras.

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La agrupación consideró que “a partir de la irrupción del FMI en la Argentina” y de “la aplicación de sus programas político-económicos”, se desató “un ciclo de endeudamiento en moneda extranjera sin precedentes en la historia que alcanzó un punto de inflexión escandaloso con la estatización de la deuda de los principales grupos empresarios concentrados argentinos en 1982″.

El texto sostiene que el organismo de crédito fue el “protagonista estelar” de “la crisis hiperinflacionaria de 1989 que obligó al presidente Alfonsín al adelantamiento de la elecciones” y que también apoyó la convertibilidad, “culminando con una crisis institucional, económica, social y política sin precedentes”.

“Cinco presidentes en apenas una semana marcaron a fuego aquella etapa que concluyó con el default; crisis en el sistema financiero; índices de pobreza sin precedentes; compatriotas que perdieron su vida producto de la represión de las fuerzas de seguridad ante las protestas sociales”, recordó.

La Cámpora destacó que la gestión de Néstor Kirchner “encaró desde el más absoluto pragmatismo político las negociaciones con los acreedores privados y con el FMI”, en el marco “del default de deuda soberana más grande de la historia que significaba más del 150% del PIB de la Argentina”.

Tras detallar cómo fue la cancelación de Néstor Kirchner “de ninguna manera se puede comparar aquella situación con la actual”, pero aseguró que sí puede “describir lo que sucede y cuáles son las consecuencias siempre que el Fondo llega a los países con sus programas político-económicos, sus exigencias y sus auditorías”.

“En síntesis: claro que la situación no es la misma; el que sí sigue siendo el mismo es el Fondo Monetario Internacional. No concebirlo de esa manera llevó a decidir una estrategia equivocada a partir del 10 de diciembre de 2019 por parte del gabinete económico y el grupo negociador encabezado por el ministro de Economía (Martín Guzmán), en su responsabilidad de renegociar la inédita deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri por 57.000 millones de dólares, de los que se desembolsaron 44.500 millones de dólares contantes y sonantes en apenas un año”, manifestó La Cámpora.

Además, criticaron duramente la gestión de Macri al señalar que “el gobierno que comenzó el 10 de diciembre de 2015 se lanzó a un proceso de toma de deuda en moneda extranjera sin precedentes, por la vertiginosidad y la magnitud de los montos, que lo llevaron a ser en los años 2016 y 2017 el país que más se endeudó en el mundo”.

“Ese inédito proceso de endeudamiento público fue contemporáneo a una reducción del gasto de capital del sector público nacional en términos reales, por lo que se trató en lo fundamental de inversiones de cartera de corto plazo con fines especulativos en el marco de las altas tasas de interés que estableció el BCRA y el Tesoro Nacional para la emisión de sus letras y títulos, y la desregulación financiera y del movimiento de capitales. Este procedimiento es conocido como carry-trade o, en la jerga popular argentina, como la ya legendaria y autóctona bicicleta financiera”, insistió.

En este punto, La Cámpora criticó el préstamo del FMI al subrayar que “fue el mayor programa en la historia del organismo” y “fue incluso superior a los salvatajes financieros en el marco de la crisis” del 2001.

“Las irregularidades de este crédito no solo obedecieron al exceso de la cuota que determina el monto máximo de financiamiento que puede obtener el país del FMI (alrededor de 18.000 millones de dólares), sino a que ese crédito se utilizó para financiar la fuga de capitales al exterior”, apuntó la agrupación.

En este sentido, se mencionó un artículo reciente que asegura que “el acuerdo stand by de 2018 violó los propósitos fundamentales del FMI según su convenio constitutivo, lo que constituiría un acto ultra vires y, por lo tanto, sería inválido y nulo”.

“El gobierno argentino debería haber optado por una negociación ‘dura’ que procure extender los plazos de devolución por encima de los reglamentos vigentes en el FMI, eliminar la sobretasa de interés y exponer ante los argentinos y argentinas y ante todos los Foros Internacionales posibles, no sólo aquellas gravísimas irregularidades del préstamo otorgado a Mauricio Macri, sino también el carácter y objetivo estrictamente político que tuvo dicho préstamo y que fuera exteriorizado por un funcionario de la administración Trump y actual Presidente del BID: concurrir en auxilio del gobierno de Cambiemos y salvar la administración de Mauricio Macri”, agregó.

Para La Cámpora el equipo económico liderado por Guzmán “desarrolló una estrategia de ‘amabilidad’, secretismo, hermetismo, confusión y desinformación en las negociaciones, sólo explicable por la difundida creencia de que estábamos ante un ‘nuevo’ Fondo Monetario Internacional que sería seducido por la pericia académica y los ‘buenos modales’ de los negociadores e interlocutores argentinos”.

Por último, opinaron que, si bien el objetivo “es lograr la estabilidad macroeconómica, en los hechos se expone al país a un escenario de default cada tres meses”.

La agrupación que responde a Máximo Kirchner lamentó el “grado de injerencia en la administración de la cosa pública que tendrá efectivamente el FMI” y el hecho de que en las negociaciones no se haya asegurado “la sostenibilidad del endeudamiento luego de 2025, momento en el que, una vez cumplido el período de gracia, se inicia la etapa de repago”.

“En ese contexto, con un nuevo gobierno, es probable que Argentina deba reiniciar las conversaciones para revisar la sostenibilidad de su deuda. Siendo necesario resolver plazos más largos con el propio organismo o estrategias alternativas, como el cambio del financista. Vale destacar que en los archivos enviados al Congreso de la Nación no hay mención alguna a la estructura de repago o devolución de este ‘nuevo acuerdo’, lo que es poco regular en este tipo de instancias”, se advirtió.