El comunicado emitido por la Secretaría del Tesoro estadounidense sobre la videoconferencia entre funcionarios del área y del Ministerio de Economía argentino, que tuvo lugar el miércoles, volvió a dejar miradas antagónicas según quién realizara el análisis. Básicamente, porque como ya es costumbre en los últimos tiempos, los detractores del gobierno volvieron a interpretarlo como un ultimátum de Washington para que la administración de Alberto Fernández presente un plan económico, mientras que sus defensores entendieron que se trató de un respaldo a los reclamos y al posicionamiento del Palacio de Hacienda.

¿Qué fue lo que dijo el texto? “El subsecretario (Wally) Adeyemo repasó las reuniones de Argentina con el Club de París de acreedores bilaterales y la negociación pendiente (…) de un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional. Indicó que un marco sólido de política económica para Argentina, que aporte una perspectiva para el crecimiento del empleo en el sector privado, tendría el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional”, reza el documento.

La mayoría de los analistas que no comulgan con la línea económica del ministro Martín Guzmán, y de manera principal los medios hegemónicos, tomaron la novedad como la exigencia por parte de la gestión de Joe Biden de un programa “sólido” como condición sine qua non para ofrecer respaldo en la negociación con el FMI. Desde el oficialismo y sus partidarios priorizaron la mirada desde el otro lado: “Fue importante escuchar de boca de un funcionario del presidente Joe Biden que la prioridad era la creación de empleo a partir de las políticas económicas”, dijeron voceros de Economía a la agencia estatal Télam.

La discusión es sobre los lineamientos económicos del gobierno. En Hacienda insisten en que los números macroeconómicos presentados en el Presupuesto (meta de inflación anual 29%, suba del dólar 25%, crecimiento esperado del 5,5% del PBI y déficit primario de no más de 4,5% del producto) son en sí mismo los fundamentos de un programa. Desde la oposición señalan que no lo es.

Lo cierto es que el encuentro por Zoom, del que también participó el director argentino ante el FMI, Sergio Chodos, fue (hasta donde se conoce) la reunión con el funcionario de mayor jerarquía del Tesoro que logró Guzmán hasta ahora: todavía no pudo concretarse el encuentro con la secretaria Janet Yellen desde que esta asumió su puesto, en enero. En la calle Hipólito Yrigoyen destacaron que el propio gobierno estadounidense haya dado a publicidad la conversación: desde el área de comunicación del Ministerio de Economía se priorizó la información sobre la visita de Guzmán a empresarios en el marco del CICYP (Consejo Interamericano de Comercio y Producción).

Como sea, la promesa de “apoyo de Estados Unidos” formulada por Adeyemo es el primer gesto concreto del gobierno demócrata para destrabar el intríngulis a tres bandas entre Argentina, el FMI y el Club de París. Se sabe, el último pago por U$S 2.400 millones de la deuda del país con este último organismo venció en mayo y el requisito para conceder una prórroga y no entrar en default (lo que ocurriría en julio, cuando se cumplan los dos meses de gracia) es un visto bueno del Fondo Monetario Internacional. A su vez, este último aguarda a la expectativa una señal de Estados Unidos, su principal accionista, que todavía no había emitido el respaldo diplomático que Guzmán y el presidente Fernández habían recibido de otros mandatarios europeos. La de Adeyemo fue apenas una señal en un largo recorrido para llegar a destino.