¿Qué tiene para decirnos hoy el Che?, dice Matías Puricelli que esa fue la pregunta que se le disparó cuando Miguel Lozupone, autor del libro original de Descubriendo al Che, le propuso hacer una adaptación teatral. «La verdad que no era una figura que me convocara plenamente, pero me atraía investigar, entrar en un proceso de conocer a un personaje que para mí era algo más mítico, y que en algunas cosas estaba de acuerdo y en otras me hacía ruido», dice el director sobre el comandante y esta «Hipótesis desordenada sobre quién fue el Che Guevara», como reza la bajada de la obra que se centra en sus últimos días en Bolivia, en los momentos previos a su ejecución

Algo para lo que este proceso de adaptación no lo ayudó: «Me sigue pasando», cuenta. Pero ahí tal vez está la gracia: ahora, a partir de esta puesta que estrena el sábado 13 de mayo en el Cultural San Martín, tiene más preguntas que antes, aunque de otro tipo. Porque una vez que empezó, descubrió que «fuera de lo político discursivo, el Che es un personaje muy atrapante en términos de alguien que decidió hacer cosas muy relevantes para un grupo de personas. Me atrae un líder y todo lo que decide en función de una convicción: un tipo que salió de Argentina y terminó internado en la selva porque estaba pensando que había algo que tenía sentido, y cómo fue dejando atrás tantas otras opciones de vida que tenía. A partir de aquí empecé a descubrir a un personaje muy rico en función de lo que hizo y por fuera de lo que hizo. Con todos sus grises. También me pareció muy inquietante poder desplegar las contradicciones que tenía”.

Foto: Gentileza Nacho Lunadei

-¿Y cuáles fueron las contradicciones que más te llamaron la atención?

-Hay un montón de convicciones e ideales con los que empatizo, y por otro lado, no deja de ser un tipo que en pos de eso ha matado gente. Eso está en la obra. Es una pregunta que me sigo haciendo. Toda esa contradicción me sigue haciendo ruido, obviamente, y me parece que lo más rico era, justamente, para desmitificarlo, traerlo a la obra. Por eso se llama Descubriendo al Che. Y por otro lado hay muchas cosas que él dice que son muy vigentes. Y es preocupante: ¿tantos años y hay algo que se sostiene de la misma manera? Cualquier cosa que esté tan quieta durante tanto tiempo a mí me genera una alarma.

-¿Tenés algunas hipótesis sobre por qué se da esta vigencia?

-Me parece que la desigualdad que hay en el mundo no deja de ser cada vez más grande. Y hay un discurso que él dijo en la ONU,  que es el más conocido, que lo incorporé en la obra, y es muy fuerte. Toda una información dicha con una fuerza poética sobre algo que se sigue viendo, después de que  se enunció hace tantos años. Que todo eso siga pasando y que encima cada vez sea más grande, y que siempre lo que termina apareciendo es que el capitalismo es absolutamente crudo y no tiene sensibilidad sobre esta temática; que lo que él peleaba de manera más confrontativa, está demasiado a la vista. Que inclusive lo podemos ver ahora en Europa con todos los refugiados. Pasa cada vez en más partes del mundo. Todo está cada vez más extremo. Entonces me parece lógico que encuentren en él una bandera que representa esto, más allá de que después obviamente hay grises con los que uno puede no estar de acuerdo. Pero me parece que el discurso tiene una vigencia arrolladora.

En Descubriendo al Che, además de imágenes de archivo, también se proyectan tomas que se van filmando en vivo en escena.
Foto: Prensa Nacho Lunadei

Antes del nacimiento del mito

En la obra, como se mencionó, los autores imaginan que está el punto de partida de la conversión del hombre en mito. «A nuestras sociedades les resulta muy atractivo el liderazgo tan leonino, digamos. Y no estoy tan seguro de que la sociedad en este momento precise una figura tan mitificada como la del Che y esta concepción que por mucho tiempo nos pareció muy rica de ir por todo, pese a todo. Las convicciones sin espacio para la contradicción -complejiza Puricelli-. Le creería más a una persona política que diga: me equivoqué.» Por eso la obra recurre a las cartas que cruzó con su amada Aleida y al mismo Fidel, entre otros. «Encaro desde la curiosidad, desde ahí me vinculé. Y tampoco soy historiador, entonces decido pararme frente a un tipo que intuitivamente dice: hay que ir para allá. Me paro en Fidel diciéndole: ‘es peligroso’. Pero era un tipo muy difícil de frenar. Fidel cuenta en una entrevista que muchas veces lo tuvieron que parar en el campo de batalla, porque era capaz de irse frente a 100 tipos él solo, y eso muchas veces fue productivo por su coraje, y otras, un peligro.»

Y como el qué hace el cómo (y viceversa), la obra se plantea una puesta con ciertos dispositivos no habituales en el teatro en general, por más que en el último tiempo sean más frecuentes. Puricelli narra los acontecimientos que se van sucediendo, mientras algunas pantallas anclan las imágenes que refuerzan los hechos históricos que se van relatando. “La obra tomó el formato de biopic en el que hay momentos de documental de archivo y dos cámaras en vivo para que tome todo más fuerza. Y que nos permite producir intimidad, porque en principio lo que el Che produce es distancia, porque es un mito, algo más de museo. Y con las cámaras queremos espiarlo más, acercarnos a su emoción. Y se armó un mecanismo que a mí me resulta muy atrapante. Porque yo soy muy geminiano y la obra es súper geminiana: mete información de todos lados.”



Descubriendo al Che. Hipótesis desordenada sobre quién fue el Che Guevara.

Una obra con libro original de Miguel Lozupone. Adaptación: Matías Puricelli, Francisco Ruiz Bartlett. Con: Francisco Ruiz Barlett, Enrique Dumont, Graciela Pafundi, Renzo Morelli, Mariel Neira, Tadeo Macri, Leonel Camo, Martina Maisterra, Jisa Rodriguez, Samir Carrillo y Greta Dumont. A partir del 13 de mayo, sábados a las 21 y domingos a las 20 en El Cultural San Martín, Sarmiento 1551.