A dos semanas de su estreno y con el rating consolidado, Showmatch. La Academia debe lidiar con una realidad incómoda: por primera vez en los más de 30 años que lleva como conductor de televisión, Marcelo Tinelli es claramente superado por sus competidores. Otras veces, pocas, había perdido por escasa diferencia; otras, unas cuantas, le había ido mal a programas de su productora, pero no conducidos por él. Esta vez Tinelli es el padre de la derrota. El conductor que oficiaba de rey Midas y lograba convertir un alfajor en picos de rating inalcanzables hoy está –casi– desnudo.

En la primera emisión del ciclo, que suele medir bastante más que el promedio del programa, había superado con lo justo a Dr. Milagro –la híper-rendidora lata de Telefe– y empató en el promedio con Masterchef Celebrity 2. Pero una vez desvanecidas las expectativas y el entusiasmo del regreso, el programa se estacionó en unos tristes 10 puntos de rating, muy por debajo de los 17 y los 20 de Dr. Milagro y Masterchef Celebrity 2, respectivamente.

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Las comparaciones pueden ser odiosas, pero sirven para dimensionar la pobreza de los números de Showmatch. La Academia. Los 10 puntos superan por centésimas el promedio que midió Baliando 2020, sin Tinelli como conductor y con figuras y una inversión mucho más módica. Mucho más acá, el programa de Guido Kaczka, que hasta hace pocos días ocupaba el mismo horario que Tinelli, conseguía un rating levemente inferior con un despliegue y gastos infinitamente menores.

Showmatch. La Academia  exige una inversión muy alta de producción. Para sostenerse necesita un rating alto que le permita atraer publicidad. Si el rating sube, los anunciantes florecen y esas empresas –a su vez– atraen a competidores que no quieren quedarse afuera. Ahí aparece un segundo negocio: contratos de exclusividad más altos para bloquear el anuncio de la competencia. Este círculo recaudatorio necesita un piso de audiencia que hoy ya parece inalcanzable.

Para peor, el primer programa despertó la indignación general porque exhibió una reunión multitudinaria en un lugar casi sin ventilación, como cualquier estudio de televisión. Se trató de un riesgo importante para los protagonistas, pero también una ostentación indebida en tiempos en los que los argentinos hacemos un gran esfuerzo para quedarnos en nuestras casas y respetar las medidas de distanciamiento social y otros protocolos sanitarios. Desgraciadamente, el martes pasado se supo que seis bailarinas y un productor contrajeron Covid-19. No resulta difícil imaginar que el incumplimiento del distanciamiento social y la falta de barbijos en la realización del programa pudo ser un factor decisivo para los contagios. Ojalá todos los afectados se recuperen pronto.

El episodio favoreció un brulote poco esperado de Tinelli. Transformado desde hace rato en un animal político, el conductor suele manejarse públicamente desde las aguas de la intrascendencia, evitando conflictos y/o posturas que lo sitúen en alguna vereda o –incluso– en la cada vez más fina avenida del centro. Se sabe: siempre se negocia mejor cuando la mercancía es deseada y tiene posibilidades de ser conseguida por muchos. Acaso con los reflejos cansados, el conductor respondió de manera agresiva y con una fake news al Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, quien solo reprodujo en sus redes sociales un fragmento del programa y la calificó como “una mala imagen”. Dos días después Tinelli terminaría pidiéndole disculpas a Gollán.

El bajísimo rating de Tinelli no parece ser el resultado de un error en la producción del ciclo. Aquí no hubo audacias no comprendidas o nuevas apuestas que no funcionaron. El conductor nuevamente jugó todo al más de lo mismo, pero está vez perdió. Flota en el ambiente la sensación de un declive de su carisma. De cierto agotamiento del personaje. Esa magia todopoderosa que hacía multiplicar el rating como nadie, a partir de una carcajada o una simple mirada en cámara, hoy parece diluida. Nada es eterno y a Tinelli y su equipo no le faltarán cartas ni oportunidades para seguir apostando. Pero el mundo de la televisión y las audiencias se enteró que Tinelli ya no es sinónimo de éxito instantáneo. ¿Cómo lo responderá Marcelo?  «



Showmatch. La academia

Conducción: Marcelo Tinelli. Lunes a viernes a las 21. Por El Trece.