La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se encuentra internada desde este lunes en el Hospital Italiano de La Plata para realizarse una serie de estudios de control. Su estado de salud es «bueno», según confirmaron las autoridades de ese centro asistencial.

La dirigente ingresó al centro de salud en horas de la tarde del lunes y le hicieron varios exámenes médicos de rutina relativos a los problemas que aqueja, varios de los cuales son propios de sus 93 años (cumplirá 94 el 4 de diciembre próximo).

En la mañana de hoy, la titular de la organización de derechos humanos fue visitada por el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, quien a través de Twitter contó que «ella está bien, clarísima en sus ideas, como siempre».

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«Ahora completará estudios de rutina para reajustar el tratamiento clínico de sus afecciones crónicas», añadió e incluyó en su mensaje el parte médico firmado por el director general del Hospital Italiano platense, Roberto Martínez.

El breve texto indica que Hebe de Bonafini «se encuentra en buen estado» a la espera de los resultados «para ajustes de su tratamiento».

El jueves pasado, Hebe encabezó la marcha que realiza todas las semanas en Plaza de Mayo, junto a otras, y en esa ocasión invitó a que expusieran los estudiantes secundarios que llevan a cabo tomas de escuelas en la CABA.

El día anterior había asistido al Centro Cultural Kirchner (CCK) para presenciar la inauguración de la muestra fotográfica que expone en imágenes su biografía, con el título «Hebe de Bonafini, una madre rev/belada».

En la presentación, se refirió a su historia y a la de su familia, y agradeció al ver las fotos que captaban momentos de su vida y las de sus hijos Jorge Omar y Raúl Alfredo, secuestrados y desaparecidos por la dictadura cívico militar.

«Me olvidé de quién era el día en que ellos desaparecieron, nunca pensé más en mí», dijo durante su discurso en el que, además, hizo un breve repaso de su vida. Contó que sus padres y su abuela le habían enseñado «el valor del trabajo» mientras que sus hijos desaparecidos le enseñaron «lo que es la política».

En el libro sobre su historia que escribió el periodista Ulises Gorini aseguró que su vida cambió el día que secuestraron a su hijo Jorge: «Ese mismo día salí a la calle y nunca más volví», resumió.