Exactamente 20 años, antes el avión de American Airlines (el emblemático vuelo 11) se estrellaba contra una de las Torres Gemelas. A las 8:46 local (9:46 de la Argentina) el silencio atronó en la Zona Cero de Nueva York. Allí había una multitud emocionada. Repitieron el nombre de un fallecido de cada una de las 90 nacionalidades. La ceremonia evocó cada momento, cada horario, en que se produjeron los otros ataques, el segundo contra el World Trade Center (vuelo 175 de United Airlines), el del Pentágono y el de la aeronave (vuelo 93 de United Airlines) que impactó en Pensilvania, cuyo objetivo era el Capitolio. La lectura de los nombres de las víctimas y los mensajes de los familiares –algunos en español– fueron solo interrumpidos por algunas actuaciones musicales, entre ellas la de Bruce Springsteen, quien a sus 71 años cantó acompañado de su guitarra “I’ll see you in my dreams” (Te veré en mis sueños).

Allí estaba el presidente estadounidense Joe Biden, junto con Bill Clinton y Barack Obama, con sus respectivas esposas. También participó George W. Bush, quien era el mandatario en 2001, aunque no estaba en ese momento al frente de la Casa Blanca. Aunque estuvo en la ceremonia realizada en la localidad de Shanksville, Donald Trump solo participó mediante un par de incursiones en las redes.

Biden había transmitido un mensaje anterior, a través de las redes, en el que manifestó: “Para mí es la principal lección del 11 de septiembre: en el momento de mayor vulnerabilidad, (…) la unidad es nuestra mayor fuerza”. Bush, en cambio, en su discurso señaló: “En las semanas y meses que siguieron a los atentados del 11 de septiembre estaba orgulloso de dirigir a un pueblo impresionante, resistente y unido. Si hablamos de la unidad de Estados Unidos, estos días parecen lejanos”. Trump, también en las redes y mediante un video, criticó la “administración inepta” de Biden por su “incompetencia” en el retiro de Afganistán.

La vicepresidenta Kamala Harris, en cambio, estuvo en Shanksville y en su discurso puntualizó: “En este vigésimo aniversario, en este día solemne de recuerdo, debemos aceptar el desafío de mirar atrás, de recordar. Por el bien de nuestros hijos. Por el bien de sus hijos. Y por eso, también debemos mirar hacia adelante, hacia el futuro”.

Todas estas ceremonias tuvieron lugar en medio de fuertes medidas de seguridad y en el marco de la urgente retirada de los soldados estadounidenses de Afganistán, tras la recuperación de su territorio por parte de los mismos talibanes a los que desalojaron del poder hace 20 años, luego de responsabilizarlos de refugiar a los ideólogos de los atentados.

Otro hecho de la coyuntura que le dio un significado especial al homenaje fue que, a diferencia del año pasado en que habían sido virtuales por el coronavirus, este año los actos fueron presenciales pese al rebrote de casos atribuidos a la variante Delta. La mayoría de los familiares portaba una rosa roja e ingresaron a la zona del homenaje por un acceso especial. Luego se les permitió ofrendar esas flores a sus muertos, en el espacio donde se levantaban las torres.

El juicio eterno

Khalid Sheikh Mohammed, el presunto autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre, junto con cuatro coacusados, aparecieron en un tribunal militar en la Bahía de Guantánamo esta semana por primera vez desde que comenzó la pandemia de coronavirus. Mohammed, ahora de 57 años, con su larga barba teñida de naranja, sonrió y gesticuló con sus coacusados, todos mantenidos fuera de la sala del tribunal en aislamiento en la prisión de alta seguridad.

Mustafa Ahmed al-Hawsawi, Ramzi bin al-Shibh, Walid bin Attash y Abd al-Aziz Ali y Mohammed enfrentan la pena de muerte en un juicio que aún no ha comenzado y sigue estancado 20 años después de los ataques. Están acusados de crímenes de guerra y de la muerte de 2976 personas.

Se asignó un nuevo juez militar al juicio, Matthew McCall, teniente coronel de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Se esperaba que el proceso comenzara en 2022, pero ahora es probable que se demore más. McCall es el cuarto juez asignado al caso y todavía está “tratando de ponerse al día” sobre su accidentado historial, a medida que los abogados de la defensa se preparan para atacar el fundamento legal.

En 2009, el expresidente Obama prometió cerrar la prisión de Guantánamo y el entonces fiscal general Eric Holder ordenó que el juicio de los cinco acusados se trasladara a un tribunal federal en la ciudad de Nueva York. Pero la reacción pública y la presión política obligaron a Obama a dar marcha atrás.«