Salir del armario, el gran tabú del fútbol argentino

En el libro El fin del armario, el periodista aborda la situación de LGBT en el siglo XXI, incluso en el deporte.
21 de Octubre de 2017

Si en el mundo son pocos los futbolistas gay que se animaron a hacer su coming out, en Argentina no hubo ni uno. Pese a todos los avances de los últimos años (nuestro país tiene, actualmente, la legislación más avanzada del mundo en materia de derechos civiles de la población LGBT), la apertura no llegó al deporte. Y menos al fútbol. 

Durante la campaña por el matrimonio igualitario, conseguir el apoyo de jugadores de fútbol era una de las obsesiones de la Federación Argentina LGBT. Actores y actrices como Alfredo Alcón, Ricardo Darín, Norma Aleandro y Cecilia Roth, entre muchos otros, filmaron videos en apoyo a la ley, de los que también participó el cantante Andrés Calamaro. Fito Páez, Pedro Aznar y Vicentico, entre otros músicos, cantaron gratis en un festival a favor de la ley, y hasta los sindicalistas Hugo Moyano y Hugo Yasky, de la CGT y la CTA, hicieron declaraciones a favor, así como decenas de periodistas, escritores, líderes sociales y políticos.

Pero fue imposible conseguir un futbolista. 

Durante el Mundial, llegamos a hablar con un familiar directo de uno de los jugadores de la Selección. Queríamos que el equipo se fotografiara en Sudáfrica con una bandera de apoyo a la ley. En Portugal, Cristiano Ronaldo hizo público su apoyo a la reforma del Código Civil. ¿Por qué no podían hacerlo los jugadores argentinos? No era necesario que nadie saliera del armario, era apenas un gesto político.

Pero fue imposible.

Mientras escribo, recuerdo el relato de un amigo, que me contó la noche en que uno de los mayores ídolos del deporte nacional quiso llevárselo a la cama. Nadie se lo imaginaría, justo él. Fue después de una fiesta de cumpleaños a la que lo invitó el manager del astro deportivo, conocido en todo el mundo. Pero, por ahora, el único coming out del fútbol argentino fue pura ficción, en la serie televisiva Botineras, en Telefe.

(...)

En otros países, poco a poco, algunos se animan. También en 2013, en Estados Unidos, el futbolista Robbie Rogers, ex integrante de la selección norteamericana, reveló que es gay, pero al mismo tiempo se retiró del fútbol profesional. Rogers, entonces con 25 años, tenía contrato con el Leeds, de la segunda división inglesa (que lo había cedido el año anterior al Stevenage FC), pero había abandonado el club en enero. Antes, había jugado en el Columbus Crew de Ohio, en el Heerenveen de Holanda y en distintos clubes ingleses. Y de repente, sorpresivamente, decidió poner fin a su carrera y, a la vez, salir del armario. O al revés. No deja de ser relevante que una decisión haya venido acompañada por la otra.
En su blog, a la una de la madrugada, en Londres, el jugador explicó que el fútbol era su válvula de escape y que le había servido para esconder su sexualidad, pero ya no daba más. “Es hora de descubrirme lejos del fútbol –explicó–. La vida está llena de cosas increíbles y yo percibí que solo podría aprovecharla de verdad siendo honesto”. A lo largo del post, en el que se desnuda de una manera inédita para un futbolista, Rogers se refiere en varios momentos a su orientación sexual como “mi secreto”.

“Toda mi vida me sentí diferente; diferente de mis compañeros, incluso de mi familia –escribió el jugador–. Durante los últimos 25 años tuve miedo de mostrar quién era realmente. Miedo a que el juicio y el rechazo me apartaran de mis sueños y mis aspiraciones, o a que mis seres queridos se alejaran de mí si supieran mi secreto. Miedo de que mi secreto se interpusiera en la realización de mis sueños. Los secretos pueden causar muchos daños internos. Tratá de explicar a tus seres queridos, después de 25 años, que sos gay… Ahora mi secreto se acabó; soy un hombre libre”.

Robbie Rogers jugó 18 partidos como integrante de la selección de los Estados Unidos –antes había sido parte de la selección sub-23– y formó parte del equipo que representó a su país en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. También fue preseleccionado para el mundial de Sudáfrica, pero no llegó a participar. Ahora forma parte de una pequeñísima lista, que podría contarse con los dedos de la mano: la de los jugadores profesionales de fútbol que, siendo gays, se animaron a no esconder más su sexualidad. La mayoría, como ya dijimos, retirados o en clubes menores.

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