Primer encuentro oficial con el canciller alemán Olaf Scholz, segunda cita protocolar con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y una posible reunión con Emmanuel Macron, el reelecto mandatario francés. Esos son los tres hitos que el presidente Alberto Fernández espera concretar en la gira por Europa que comenzará este lunes. El viaje le permitirá tomar distancia por una semana de la controversia pública que surca al oficialismo y se actualizó este viernes luego del discurso que ofreció la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en Chaco. Ella quedará al frente del Poder Ejecutivo apenas la comitiva comience el periplo y ambos llevan dos meses sin dirigirse la palabra. 

En el Palacio San Martín fueron cuidadosos. Los dos encuentros confirmados no estaban previstos con anticipación. Lo mismo sucede con la eventual escala en París. Sin embargo, las fuentes de la Casa Rosada se escudan en la cautela. Si bien el encuentro con Macron no aparece en la hoja de ruta original, no lo descartan. «La agenda aún no está cerrada y por eso no se oficializó», detallaron.

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Fernández viajará acompañado por el canciller Santiago Cafiero y los ministros de Economía, Martín Guzmán, y de Producción, Matías Kulfas. La comitiva se completa con la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Cecilia Todesca. Para algunos, se trata del núcleo de ministros más cercanos al presidente y tres de los cuatro más cuestionados por el cristinismo, junto con el titular de la cartera de Trabajo, Claudio Moroni. En Cancillería explican que el viaje combina una serie de cuestiones comerciales en el escenario de la guerra de Ucrania, pero también una exploración política de primera mano con tres líderes europeos.

En el Frente de Todos, que está en plena ebullición luego del último discurso de CFK, las fuentes consultadas opinaron que la gira imprevista también es una forma oxigenar un momento de tensión interna y respaldar a dos de los ministros que defiende sin fisuras. Otros habitantes de la coalición oficialista, que tienen despacho en la Rosada, especulan que la gira europea será el momento elegido para analizar si avanza con cambios en el Gabinete. Por lo pronto, las reuniones internacionales que protagonizará Guzmán confirman que seguirá en el puesto. «En agosto, cuando se pudrió todo con la primera carta de CFK, Alberto se fue a La Rioja y se recostó en los gobernadores del Norte Grande; ahora viaja a Europa con sus funcionarios más cercanos. Es difícil creer que solo viaja para hacer diplomacia», analizó el funcionario.

La comitiva estará en Madrid desde el lunes por la noche. El mandatario argentino será recibido por Sánchez el martes. Será el segundo encuentro luego de la visita oficial que realizó el jefe del Gobierno español en junio del año pasado, en plena pandemia. El viaje continúa el miércoles en Berlín. Fernández será recibido por el socialdemócrata Scholz, sucesor de la conservadora Angela Merkel. Será la primera reunión de carácter oficial entre los dos jefes de Estado, pero la segunda que protagonizan de manera informal, luego del encuentro que mantuvieron en el marco de la última cumbre del G20.

La reunión con Macron podría concretarse a partir del jueves pero, como no hay agenda, tampoco hay detalles que sustenten la posibilidad. Fernández es presidente temporario de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac). Tiene el compromiso de desarrollar el diálogo con la Unión Europea. Tanto en Madrid como en Berlín, los funcionarios tienen prevista una serie de reuniones con empresarios que son potenciales inversores para proyectos de industrialización de litio y producción de hidrógeno verde.

La presencia de Guzmán siembra interrogantes sobre la profundidad de la agenda en Alemania y, si se concreta, en Francia. Son dos países que integran el directorio del FMl y el ministro buscaría agradecer el apoyo recibido, en distinto grado, durante la negociación con el Fondo. También los pondría al tanto de las nuevas dificultades por el impacto de la guerra en Ucrania, que relativizó todos los cálculos y metas del acuerdo. Esos puntos se plasmarán en los papeles este mes, cuando llegue a Buenos Aires la primera misión del organismo. El inicio de esa etapa de cogobierno de la economía podría derivar en cambios y nuevos pedidos de respaldo a distintos países.

«No es una ‘misión comercial’ sino claramente política y sucede en medio de una guerra en Europa que trastoca todo, como sucedió con la pandemia», detalló a Tiempo una alta fuente de la Cancillería. Las cuestiones políticas no solo pasan por el escenario global y la relación con América Latina, sino también con el impacto económico y las esquirlas de la guerra que atraviesan por el medio a la renegociación de la deuda.

En materia de exportaciones, la agenda tiene dos potencialidades que también crecen ante la sombra bélica. Con la salida de Ucrania como proveedor agroalimentario, la Argentina tiene más chances para ofertarlos y el tipo de cambio resulta beneficioso. Lo mismo sucede con la energía aunque, en ese capítulo, las expectativas dependen de la concreción del gasoducto Néstor Kirchner, que conectará Vaca Muerta con Buenos Aires.

En ese contexto, Argentina puede transformarse en un proveedor de ultramar de gas líquido para Europa, en especial Alemania, España y Francia, que transitan la primavera y debaten la búsqueda de vías alternativas a Rusia antes del próximo invierno.  «