La ex presidenta Cristina Fernández se presentó esta mañana ante el juez federal Claudio Bonadío citada a declarar en el marco de la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman y presentó un escrito en el que negó los cargos y cuestionó el rol del magistrado, al que recusó por su rol en la causa original por el atentado a la AMIA.

En el escrito presentado, la ex presidenta niega haber cometido un delito al firmar el Memorándum de Entendimiento con Irán y destacó la existencia de una controversia entre la Argentina e Irán debido a la negativa de este último país a permitir la extradición de los imputados por el atentado a AMIA.

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“Para resolver esta controversia y permitir destrabar el conflicto con Irán y que el juez argentino pudiese tomar las indagatorias, se buscó una solución diplomática a través de la negociación internacional. Ello porque la Argentina está obligada, como Estado miembro de Naciones Unidas a buscar soluciones pacíficas a sus conflictos internacionales, conforme lo indican los art. 2. 1 y 33 de la Carta de Naciones Unidas”, señaló el escrito.

Cristina Fernández recordó que, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, reconoció la responsabilidad del Estado Argentino por el encubrimiento a la investigación del atentado por el cual están siendo juzgados el juez Galeano, el ex presidente Menem, Beraja, el “Fino “Palacios y otros funcionarios que participaron de dicho encubrimiento a través del pago a Telledin de 400 mil dólares para que acusara a miembros de la policía bonaerense.

Además de reconocer la Responsabilidad del Estado Argentino, el país se comprometió ante la CIDH a adoptar todas las “medidas tendientes a garantizar la investigación del atentado y del encubrimiento y las sanciones a los responsables”.

Y a propósito de ello, manifestó “…que las negociaciones con la República de Irán tuvieron un solo objeto: permitir la toma de las declaraciones indagatorias a los imputados iraníes por el atentado a la AMIA , para que la causa avanzara, en el marco del reiterado reclamo de cooperación internacional en materia penal que la Argentina durante muchos años realizó a la República Islámica de Irán. Tal fue el contenido de las negociaciones y ese fue el reclamo incesante de la República Argentina y el exclusivo contenido de todo lo actuado.”

También refiere a que las negociaciones diplomáticas son cuestiones políticas no justiciables, debido a que las mismas son facultades que la Constitución Argentina pone en cabeza del Poder Ejecutivo Nacional, en cuando este tiene la atribución de conducir las relaciones exteriores argentinas. Señaló que el memorándum fue aprobado por el Congreso de la Nación y que la facultad de aprobar ese tipo de acuerdo internacional es una facultad del Poder Legislativo de carácter privativo y que por lo tanto también constituye una cuestión no justiciable.

Señaló que como Irán no ratificó el tratado conforme sus leyes internas, el mismo nunca entró en vigencia. “Si nunca entro en vigencia, nunca pudo producir efectos jurídicos”, aseguró. También explicó que las alertas rojas nunca se vieron afectadas por la suscripción del Memorándum y que aún hoy continúan vigentes.

“Como Presidenta de la República Argentina busqué a lo largo de mis dos mandatos promover activamente la política de respeto y plena vigencia a los Derechos Humanos. Y dicha política, inclaudicable, siempre tuvo por objeto impulsar los procesos de búsqueda de Verdad y Justicia a través del avance de las causas que investigaban tanto las gravísimas violaciones a los Derechos Humanos sucedidas en la dictadura cívico-militar que asoló nuestro país en los años 1976- 1983 como así también la incansable búsqueda de Verdad y Justicia para las víctimas del atentado en la AMIA y sus familiares. Quien fuera mi canciller, Héctor Timerman, como yo misma no tuvimos ningún otro propósito al suscribir el Memorándum de Entendimiento que lograr un avance mediante la toma de declaraciones a los imputados iraníes, única forma de que la investigación en curso saliera del punto muerto en que se encuentra y pudiera avanzar hacia el enjuiciamiento de quienes aparecen como sus responsables. Y por ello hemos sido víctimas de difamaciones y hostigamiento”.

Finalmente cuestionó a Bonadio por haber sido parte del encubrimiento al atentado a la AMIA como parte del gobierno de Carlos Menem. Por haber encubierto a Corach y a Palacios, por haber paralizado la causa de encubrimiento durante años; y por haber sido denunciado por Nisman como parte de un plan para apartar a Nisman de la investigación del Atentado a la AMIA y haber planificado situaciones de riesgo físico contra Nisman y su familia, con dicho objeto.

“Dr. Bonadio, de usted no espero Justicia. Pero confió plenamente que cuando en la Argentina se restituya el Estado de Derecho, tan dramáticamente afectado hoy por la espuria y desvergonzada relación entre el Poder Político y el Poder Judicial., la Justicia que reclamo finalmente se proveerá”, concluyó.