“A mí me dijeron varias veces: ‘vos todavía sos pendeja, no sé de qué estás hablando’. Entonces bueno, listo, no lo hablamos nunca más. Es eso, a la hora de explicarnos lo que es la política, incluso teniendo 17 años, nos siguen hablando como si tuviéramos 10 u 11”. dice Rocío, recién salida de la escuela secundaria Urquiza, a metros de la estación del tren Sarmiento. A días de las elecciones PASO, ella condensa una sensación que atraviesa las nueve entrevistas realizadas para este artículo de las que se reproducen fragmentos: las coordenadas del pensamiento político joven no tienen casi nada que ver con las estrategias de la campaña electoral.

Rocío, como Geraldine y Mariela, integran el centro de estudiantes de su colegio. Sebastián va al tradicional Mariano Acosta, de Balvanera. Simón está terminando sexto año en la Francisco Ramírez de Lanús Este. Matías trabaja en el call center de un banco mientras estudia Economía en la UBA. Paloma se divide el tiempo entre las materias de Trabajo Social y la militancia en el Barrio Mugica con el Frente Patria Grande. Gonzalo trata de encontrar un trabajo que calce entre las horas que le dedica a Deportea y la carrera de Comunicación. Guadalupe está en Ciencia Política de la Di Tella. Agustín viaja de Talar de Pacheco hasta la Universidad General Sarmiento para cursar Psicología.

Sus documentos empiezan con 43, 44, incluso 48 millones. Los van a llevar el domingo 13 de agosto a la mesa de votación. De fondo resuenan los estudios que marcan que 4 de cada 10 personas menores de 30 años no se sienten representadas por ninguna candidatura, o que 1 de cada 2 siente vergüenza ajena cuando ve a figuras políticas subiéndose a tendencias de redes sociales.

De la casa a la urna

“Yo nunca me metí en temas de la política porque para nosotros nunca cambió nada. Mis viejos siguen trabajando de igual manera con cualquier presidente y al ser extranjeros ellos no votan. Pero ponele que hace dos años o tres años empecé a informarme un poco más porque yo sí tengo que votar” (Mariela).

“A los 16 me llevó a votar mi tío a una escuela a cinco cuadras de casa. Más allá del intercambio que puedo tener con gente de mi edad, busco hablar sobre política con personas más grandes de mi familia, porque ya están curadas de espanto de la inflación y todas las complicaciones económicas” (Agustín).

“Mi familia venía votando a Néstor y Cristina. Mis ideas políticas vienen de ahí, un peronismo más bien de izquierda. Este año lo voy a votar a Grabois y después de las PASO se verá, pero llegado el caso voy con Massa” (Gonzalo).

“En las elecciones de 2019 no voté pensando en lo que estaba más de acuerdo, sino en relación con lo que sentía que iba a ayudar a mi familia. Fue un voto más empático: quería votar a Macri, pero mi viejo estaba totalmente en desacuerdo y la situación en el país estaba muy mal. Entonces lo voté a Alberto” (Matías).

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La política en mi vida

“A mí me sirve para entender el mundo y comprender a la gente. Me parece que hasta tiene usos en el arte: puede darle sentido a una obra de teatro, al cine, lo que sea” (Simón).

“La política me llama la atención pero, cómo decirlo… Está todo como muy dividido, el país está hecho un caos, me da una paja eso… No me involucro mucho, no milito en ningún partido ni nada, pero me gusta leer, informarme. También pasa que acá en Capital Federal, ponele en mi escuela que tiene un centro de estudiantes bastante activo y politizado, hay bocha de actividades y es algo presente. Pero veo que si me muevo 40 cuadras ya no es lo mismo” (Sebastián).

Rocío: “Yo como que tengo ya el traumita de que entre los adultos es un tema bastante hostil la política. En cambio con mis amigos siempre me sentí cómoda para hablar de ese tema. En general siempre preferí manejarme por mis propios medios o por Internet porque la verdad que no es un tema que me llama mucho la atención para hablar face to face” (Rocío).

«Yo vengo de una familia peronista donde la política estuvo siempre presente (…), pero aparece más cuando pienso en lo que pasa con la educación. Me quiero matar porque cuando entre a la universidad, si quiero estudiar diseño industrial… Hubo años en que ni siquiera tuvimos Matemáticas» (Geraldine).

“Comparto las razones por las que en mi generación hay mucha desilusión, desinterés y falta de entendimiento hacia la política. Pero a mí es realmente algo que me apasiona, a lo que de hecho me quiero dedicar si todo sale bien (…) Este año voy a fiscalizar, pero no por afiliación a ningún partido. Simplemente por lo importante que es, con nuestra historia, cuidar la democracia” (Guadalupe).

“Por ahí se dice que las generaciones más jóvenes están alejadas de la política. Pero esto no pasa porque sí. Creo que todavía no hubo una propuesta concreta para poder militar y conocer lo que se hace en la política, a diferencia de lo que pasaba quizás hace diez años atrás cuando La Cámpora, el Movimiento Evita o incluso el PRO convocaban a los estudiantes secundarios a militar y a ser parte. Encima en la tele ves solo inflación, FMI, todo mal. Entonces muchos se inclinan por Milei, que promete dolarización, mientras enfrente no hay propuestas concretas que vayan en contra de eso” (Paloma).

De la bronca al cringe

“Por momentos cuando pienso en la política me da un poco de bronca. No estoy contento, en la poca experiencia de la política que tengo, para nada. En Argentina, no recuerdo haber estudiado en el colegio ni he vivido un buen gobierno a partir del 2000. Me refiero a alguno que piense en el largo plazo (…) Yo no acuerdo con Milei en cosas como la portación de armas, pero creo que es el único que plantea algo hacia adelante, más allá de lo difícil que sería llevarlo a cabo” (Matías).

“Antes era raro ver que alguien defendiera cualquier postura de derecha en la escuela, sobre todo porque todo el mundo tiraba más para la centroizquierda. Ahora aparece pero más que nada son comentarios en Instagram, o muchas puteadas escritas en las paredes. Pero así como cara a cara no suelen aparecer” (Sebastián).

“Lo que hacen los candidatos en redes me parece un poco incómodo, ridículo. La verdad que me resulta deshonesto a veces. Tratan de captar el voto más joven sin realmente proponer mucho (…) Y como que una buena parte de los pibes le tienen aprehensión a la política, entonces como que no se habla mucho porque es un tema aburrido para gente grande” (Simón).

Mariela: “Cuando te llega algo de los candidatos haciendo un challenge, la mayoría de los que conozco de mi edad se lo toma con humor. Pero no siento que esa sea una razón para votar a nadie” (Mariela).

“Cuando veo a figuras como Larreta o Bullrich en TikTok un poco de cringe me da. Entiendo que quieran acercarse a los jóvenes, pero enfocaría tiempo y recursos en maneras mucho más educativas o acompañadas de propuestas. Es una forma de llamar la atención, pero hay un punto en que parece que te están boludeando” (Guadalupe).

“Con el tema del marketing para que los votemos no se saben manejar. Si se suman a un reto en redes sociales no nos va a generar algo porque lo que queremos realmente es que trabajen para nosotros. Danos ideas para que podamos progresar, no TikToks” (Geraldine). «