El 25 de mayo Yimmy Suna Piñeyro se levantó muy temprano, aunque fuera feriado, porque tenía que ir a ayudar a su suegro a hacer un lechón por su cumpleaños. Yimmy trabaja en la Casa de la Moneda desde 2012 y es delegado de la comisión interna. A las 8 y media de la mañana salió de su casa de Burzaco y caminó dos cuadras hasta la parada del 266, ramal 4, con destino a Calzada. Estaba solo, cuando de repente una moto con dos varones acercaron hacia él. Yimmy pensó que le iban a robar, se quedó quieto, inmóvil. Uno de ellos se bajó de la moto, se colocó atrás de él y lo golpeó en la cabeza con un elemento metálico: «No jodas más con la Casa de la Moneda». Se volvieron a subir a la moto sin patente y huyeron.

Durante tres semanas no se lo contó a nadie, ni siquiera a su mujer. Estaba muy asustado por su integridad y la de su familia. Pero cuando se lo contó a su abogado, decidieron hacer la denuncia en la fiscalía 1 de Lomas de Zamora y salir a denunciarlo.

Es claro: Yimmy viene siendo uno de los trabajadores más activos en denunciar los más de 200 despidos casi invisibilizados que existen en la Casa de la Moneda desde 2016. «Está claro que me siguieron de mi casa, no hay otra posibilidad. Saben dónde vivo y me siguieron», cuenta a Tiempo Argentino.

Hace unas semanas llevó una acción que sospecha puede haber sido detonante: «Hicimos una pegatina y un escrache con afiches de la cara del presidente y del vicepresidente de la Casa de la Moneda», explica.

Yimmy ya había recibido aprietes por parte de la empresa: «Antes de hacer los afiches habíamos lanzado un escrache pero digital, o sea circulaban las caras y los nombres por WhatsApp, entonces me llamaron de la gerencia, para decirme que no lo haga, que me iban a echar, que no tenía respaldo. Yo no le di bola. Al contrario, dije, si tanto les molesta entonces lo voy a hacer». Y lo hizo. Al tiempo, la amenaza.

De los más de 200 despidos no hubo ningún atisbo de reincorporación. «De todas las bajas reincorporaron a dos pero que nunca tendrían que haber echado porque tenían fueros gremiales», explica Mónica García, la mujer que en febrero de este año se acercó sola a la Asamblea Feminista desesperada porque alguien supiera que la habían despedido junto a otros cientos de compañeros.

Para visibilizar el conflicto por el vaciamiento del organismo, entre otras acciones, en febrero los trabajadores representaron el «asalto a la Casa de Papel» portando caretas similares a las que utilizan los protagonistas de la serie española que fue furor en la Argentina.

Lo cierto es que saben que esto no va a terminar acá. «El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, cuando habló del nuevo acuerdo con el FMI dijo que uno de los entes que va a recibir el ajuste es Casa de la Moneda, lo dijo textual, entonces sin dudas vamos a tener más despidos», concluye Yimmy.

Uno desde adentro, la otra desde afuera, denuncian la persecución a quienes alzan su voz para visibilizar lo que sucede adentro de la entidad en la que se hacen los billetes y las monedas. Ese lugar en el que todos tienen miedo, en donde nadie habla. Pero ellos ya no se callan más. «