De un canal privado a uno público. Del fútbol codificado a la difusión gratuita y estatal. De televisar dos partidos por fecha a transmitir la fecha completa. A dos años de la semi-profesionalización, el Clausura 2021 de la Liga Femenina de Fútbol conquistó un lugar central en la televisión abierta. El punto de partida será esta tarde, en el Nuevo Gasómetro, desde las 15 horas: San Lorenzo, último campeón, y El Porvenir jugarán por la pantalla de la TV Pública. Será el estreno del acuerdo alcanzado entre la AFA y el Estado que, a través de la empresa Contenidos Públicos Sociedad del Estado, adquirió los derechos que hasta el último torneo estaban en manos de Turner (TNT Sports). 

“Es una felicidad enorme. Tiene la sensación de logro colectivo, de cambio de paradigma y es el camino a la democratización de la disciplina”, dice Romina Sacher, periodista que acumula varios años de experiencia de cobertura del fútbol femenino y, como Gabriela Previtera, estará en el campo de juego del Gasómetro. Es parte de un equipo periodístico de la TV Pública formado por mujeres, cuya dupla central será Carla Mileo en los relatos y Claudia Villapún en los comentarios. “Más que una política de programación es una política de Estado que tiene que ver con los objetivos de igualdad de género y oportunidades que plantea el gobierno nacional”, explica Claudio Martínez, director ejecutivo del canal. 

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“Ahora es el turno de relatar la Primera División del torneo local. Lo digo en voz alta y todavía no puedo creerlo”, dice Agustina Vidal para dimensionar la revolución en la pantalla. Integrante de la primera transmisión conducida completamente por mujeres en el Sudamericano Sub 20 del año pasado, Vidal atraviesa un fin de semana cargado de trabajo y disfrute: es la voz en tres de los nueve partidos de la primera fecha del Clausura que ya se ve por la TV Pública, DeporTV, Contar y todas las plataformas digitales de los medios públicos.

El crecimiento del torneo local sucede en un escenario de igualdad de derechos a nivel global. Una investigación de marzo de 2020 de Fifpro, organización internacional de futbolistas, da cuenta de un creciente interés comercial en el fútbol femenino apoyado en nuevos patrocinadores e inversores, el aumento en las audiencias y la pelea por la mejora en las condiciones laborales de las deportistas. “Aunque hay diversos niveles de profesionalidad”, concluye Rising Our Game, informe realizado en base a una encuesta de 186 jugadoras pertenecientes a 18 países. En esa descripción se enmarca la liga argentina que solo contempla contratos -y salarios- en la Primera División. “La difusión en todo el país es importantísima. Faltan cosas pero se van dando pasos adelante en el fútbol femenino”, opina Germán Portanova, nuevo entrenador de la selección nacional. 

Los minutos de aire en los medios públicos contribuyen a la jerarquización del torneo. YPF, por caso, se convirtió en el sponsor principal del torneo y el gobierno de la provincia de Buenos Aires abrió el Estadio Único de La Plata para que se jueguen partidos. No es un aporte menor. Además de una desigualdad, enfrentarse en las canchas auxiliares de los clubes marca un problema técnico para la televisación: se necesita ubicar las cámaras en una altura que solo las canchas profesionales tienen. “Apostamos a la calidad periodística y de la transmisión -explica Martínez. Para ese proceso, es clave ir llevando a las jugadoras a los estadios principales”. Argentina será pionera: ningún país eligió la pantalla estatal para transmitir la totalidad del torneo. En la región, Colombia está a una altura similar, aunque la pantalla es privada y con el auspicio de una empresa cervecera. “Otros países pueden copiar este modelo. Representa un cambio grande en la sociedad”, evalúa Vidal. “Es innegable que los medios públicos tienen otro alcance, son amplificadores y multiplicadores de este proceso de cambio. Es un paso importantísimo, a la altura de las grandes ligas del mundo”, refuerza Sacher. La cancha, nada menos que otro terreno para ampliar derechos. Y universalizar el acceso gratuito al fútbol femenino.