A los 7 años, en Villa Mercedes (San Luis), rodeada de hombres, Martina Del Trecco empezó a jugar a la pelota. Recién a los 11 pudo encontrar un equipo de mujeres para entrenarse, aunque, ella era la más chica entre sus compañeras, que rondaban los 30 años. “Igual no me costó, fui aprendiendo y creciendo”, dice. Su objetivo estaba claro: quería ser jugadora, y de River. Lo logró en marzo de 2019 cuando, acompañada de su mamá, hizo una prueba de cinco días y quedó en el Millonario. El martes irá por otro paso: quedarse con el título en la definición contra Boca, en el estadio José Amalfitani. 

-¿Qué valor tiene ganar un clásico que, además, es un campeonato?

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 -Representa todo. Es un orgullo. Un superclásico es muy importante para todas nosotras, no va a pasar siempre, no va a haber una final así todo el tiempo. Estoy muy contenta por el equipo y por lo que venimos haciendo para llegar a esta final. No lo esperábamos y por suerte se nos pudo dar

-¿Y qué representa estar en la puerta de ser el primer campeón profesional del fútbol femenino? 

-Tiene mucho valor. Sinceramente, cuando empezamos el campeonato no me lo esperaba por cómo venían los equipos. Era un campeonato corto y teníamos mucha presión. Nunca se sabe qué puede pasar en cada partido. Pero nos tranquilizamos y jugamos como sabemos.  

-¿Cómo se viven estos días de la previa?

-Lo que más me gusta es salir a la calle, porque nos ven el barbijo con el escudo de River y nos preguntan si somos jugadoras. Es increíble ver cómo la gente sabe y ya nos conoce. Nos emociona. Antes no le daban bola al femenino. 

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(Foto: Diego Martínez)


-¿Tienen otra exposición?

-Somos más conocidas, sin dudas. Olvídate. Cada vez que juego los partidos, las redes se mueven y es muy importante.

-¿Cuánto hablan del partido?

-Nosotros lo vivimos de una forma muy tranquila. Cada día de entrenamiento tuvimos alguna charla sobre la final contra Boca entre nosotras. Hablamos de lo que hay que hacer y lo que no. Estamos muy enfocadas. Sabemos que Boca es un rival difícil, nos va a hacer partidos y llegan muy bien. Pero el fútbol es así, a veces engaña y tenemos que estar preparadas. Tenemos todo para ganarlo y estamos convencidas por el trabajo que venimos haciendo.  

-¿Hay un choque de estilos también? 

-Boca tiene otra dinámica, es un juego diferente al nuestro. No quiero comparar, pero los dos estamos en un buen nivel. Boca estuvo muchísimo mejor en el campeonato pasado. Es lo que noto: que no es el del campeonato pasado. Pero siempre es un equipo que va con todo. 

-¿Se diferencia en algo del clásico del fútbol masculino?

-No. Quizás antes no lo veía casi nadie al clásico femenino. Hoy nos siguen. La gente ahora siente más el femenino. Se identifica más. Todo lo demás, es lo mismo. 

-Boca y River se vienen cruzando en distintas definiciones en los últimos años. ¿Te gusta?

-Atrae a mucha gente, se disfruta y más que nada en el femenino. Cuando jugamos contra Boca había mucha gente y es muy importante para las chicas que vienen detrás nuestro. Está bueno verlo, vivirlo y tenemos los dos buenos equipos. Estoy segura que es un lindo escenario para ver buen fútbol. A todos nos gusta que toque una definición así. 

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(Foto: Diego Martínez)

-Boca domina las estadísticas y River ganó cuatro de los últimos 39 partidos. ¿Influye en algo?

-No, lo borramos y vamos sacando un nuevo clásico. Siempre estamos mirando lo que puede pasar en el presente. Estamos metidas en el ahora. Miramos otros partidos para evaluar, sacar lo bueno y lo malo. 

-¿Qué les falta para que el fútbol femenino siga creciendo? 

-Tenemos que estar juntas, nos falta crecer en juego y tal vez elevar el nivel de algunos equipos. Pero, sobre todo, que la sociedad acompañe el crecimiento y que siga habiendo mayor interés. 

-¿Tenés otro trabajo?

-No. Tengo que terminar el colegio y empezar a estudiar. 

-¿Quiénes son tus ídolas o ídolos del fútbol?

-Mi ídolo siempre va a ser Messi. Estoy loca por él. También Justina Morcillo por el juego y la cabeza que tiene. Es inteligente y también es una gran compañera. Siempre intento hablar con ella porque sé que en algo me puede ayudar. Por suerte me tocó estar en un equipo con ella.