El pasado lunes 22 de agosto Telefe estrenó en la Argentina la ficción Génesis. La tira es de origen brasileño, producida por la cadena Record TV, emisora cuyo dueño es Edir Macedo, líder de la Iglesia Universal del Reino de Dios. Esta tira se suma a otras dos más de carácter religioso que también produjo la cadena paulista y emitió Telefé: Moisés y los diez mandamientos y Jesús. Siempre en horario central y con muy buenos resultados, Génesis no fue la excepción: estrenó con 14 puntos, llegando a ganarle al programa de Tinelli, –Canta conmigo ahora, con el cual compite durante la primera media hora-, y se estacionó en torno a los 10, manteniendo y por momentos superando los números de su antecesora, la rendidora Fugitiva, culebrón de origen turco.

La serie sigue el relato bíblico desde la creación del universo hasta la esclavitud del pueblo judío en Egipto. Es decir, el libro del Génesis del Antiguo Testamento. En este caso, parece la mejor lograda desde el punto de vista dramático en relación a las otras dos producciones. La tira comienza con la expulsión de Lucifer del Cielo por revelarse a Dios y se establece como un hecho que motiva a Dios a crear el universo “para ordenarlo”, según se informa. De modo que la creación del universo no es un mandato divino sino, apenas, una consecuencia no deseada de una indisciplina. A partir de este momento, Dios como voz onmipresente y Lucifer caracterizado como un varón, en este caso, uno más próximo a las representaciones hegemónicas convencionales, teniendo en cuenta que en Jesús era representado como una mujer, atraviesan toda la tira, más allá de los personajes humanos.

El primer capítulo está dedicado a la creación de las criaturas del mundo, incluidos Adán y Eva, y la vida de la pareja en el Jardín del Edén. En este punto es interesante señalar que no aparece Lucifer en la decisión de Eva de probar el fruto prohibido, ni tampoco el árbol del bien y del mal aparece representado como un manzano; se trata de un árbol fantástico, con unas frutas de color turquesa sin semejanza con nada comestible conocido. Sí se remarca que el pecado surge a instancias de la mujer, quien “incita” al hombre a pecar. No obstante, no aparece ni siquiera sugerido el habitual juego simbólico entre el fruto prohibido y la sexualidad. El único pecado a la vista es la desobediencia. Una vez expulsados del Edén, en medio de un mar de reproches de Adán hacia Eva por “incitarlo” a probar el fruto prohibido, se produce el encuentro sexual y Eva queda embarazada, aunque ninguno de los dos es capaz de reconocer su estado.

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En el tercer capítulo vemos el asesinato de Caín a su hermano Abel, en este caso sí instigado por Lucifer, en las sombras. Una vez más, hay una caracterización de los hermanos como aquel que “hace caso” y aquel que no. La ira de Caín aparece como infundada, producto de su característica personalidad o desinterés por su trabajo y su vida, más que por su falta de fe.

Génesis tiene una realización de calidad destacable y un tipo de construcción de los acontecimientos acorde a la interpretación de la escritura bíblica que quiere transmitir la Iglesia que la financia, la Iglesia Universal del Reino de Dios. El atractivo para el público está vinculado a la espectacularización de algunas imágenes junto con la representación de escenas muy conocidas y transversales a las culturas latinoamericanas, muy extendidas por la tradición católica (tales como la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, el crimen de Caín a Abel, el diluvio universal o la torre de Babel); curiosamente, son episodios muy conocidos pero con pocas expresiones audiovisuales, a diferencia de las historias de Moisés y Jesús, más visitadas por el cine del siglo XX.

La tira promete mantener el muy buen rendimiento en las noches de Telefe, por lo que le va a permitir a la señal (de seguir la tendencia) extender su liderazgo. Es la tercera “lata religiosa” a la que apela el canal de la calle Pavón y, por lo que se ve, todas han funcionado.