A esta altura del siglo XXI hay algunas certezas: con el buen manejo de las redes no se ganan elecciones, pero es imposible ganarlas sin ellas. Los sectores políticos se nutren de ellas, y explotan la posibilidad de llegar de manera directa a determinados públicos, instalar debates, tópicos, e incluso generar operaciones. En eso, la derecha lidera.

Esta semana, los supuestos “saqueos” que terminaron siendo robos a comercios, dieron una muestra. Desde temprano de la jornada cuentas afines al líder libertario y a Patricia Bullrich advertían por saqueos en lugares como Haedo, Moreno y José C. Paz. En las imágenes no se veía nada extraño, o eran viejas. Como profecía autocumplida (con ayuda de los grandes medios), esa noche llegaron los robos en banda a comercios.

Las autoridades pusieron la mira en las redes y en grupos de WhatsApp. Algo casi imposible de probar si no dan con quien difundió el mensaje original o la persona que administró cada grupo. Pero el rol de la comunicación virtual en la derecha y la manipulación de la información, como ocurrió con Trump y Bolsonaro, volvió al centro de la escena.

Los grupos de WhatsApp, otra herramienta para el caos.

Caos

Patricia Bullrich, por ejemplo, “aprovechó” la situación para ubicarse en la campaña: ya no es el cambio (que ahora sería Milei), ella es “el orden frente al caos”. Para eso necesita crear e instalar el clima.

“Conceptualmente la operación de los días pasados pretende construir la idea de caos. Y la que viene propiciando mutar de Juntos por el Cambio a Juntos por el Orden es Bullrich. Todo este movimiento pareciera mucho más propicio para su propuesta política, y además en un mecanismo que ya utilizaron con Vicentin cuando difundieron audios falsos de WhatsApp y desde ahí todo un despliegue preproducido hacia los medios hegemónicos de comunicación para construir una operación política hasta convertir la idea de expropiar a la empresa por sus deudas e ilegalidad a una batalla por la propiedad privada. Ahora les costó más instalarlo porque en las imágenes no se veía gente con comida, no fue por hambre”. Quien habla es María Fernanda Ruiz, docente de comunicación e integrante de Mueve Argentina, un colectivo que estudia procesos de usos de datos a gran escala y las políticas comunicacionales, a partir de la experiencia de Cambridge Analytica.

Mueve analizó las redes sociales de Milei entre mayo y junio, previo a las PASO. Las palabras que más se repetían eran: Libertad, Viva, Carajo. Luego venían Casta, Avanza, y sus nombres.

Milei no es el oficialmente que más dinero invierte en publicidad digital. Los 4,04 millones de pesos son apenas el 2% de lo que lleva gastados Juntos por el Cambio. La acción pasa por otro lado. Por un “ejército” invisible que todo el tiempo está replicando o generando nuevo contenido. Hay influencers pagos, trolls, pero son las personas reales de carne y hueso, en su mayoría jóvenes, quienes se encargan de diseminar el mensaje de Milei por todo el país. Algo que encontró en el interior un territorio fértil, ante la inacción de los partidos tradicionales.

Territorialidades

“Estos proyectos políticos (de Milei, JxC, Trump, Bolsonaro) tienen una gran conciencia al respecto de la dimensión política y la relevancia de la territorialidad digital, que es la gran fábrica de subjetividad de esta etapa histórica –aporta Ruiz–. Los proyectos políticos del campo popular en toda América Latina tenemos una desventaja porque nuestra territorialidad de construcción política es el territorio físico. De hecho, por eso la pandemia y el aislamiento nos hizo tanto daño en lo político, porque el despliegue de las fuerzas de la eroticidad, de las pasiones, los amores, los ideales que se construyen en la política de los proyectos del campo popular en el continente, es la territorialidad física y además tenemos todavía un profundo desprecio por la territorialidad digital como espacio de lucha por la apropiación del sentido, con lo cual estamos a contramano de la historia».

Y acota: «Ya perdimos dos revoluciones, la de internet y la de la inteligencia artificial. Entonces es muy importante que el campo popular pueda organizarse para un desembarco más grande en la territorialidad digital, en sintonía con la física, sin dilematizar los territorios, y es urgente que nuestra dirigencia tome conciencia sobre su relevancia”.

Cuenta que en el apoyo a Milei en la territorialidad digital convergen dos grandes potencias: los adherentes a sus ideas y la pauta en cuentas no oficiales (del estilo @elpelucademilei), que multiplica hasta por diez respecto a las oficiales: “más del 80 por ciento son jóvenes varones que producen contenidos fundamentalmente en TikTok, por ejemplo editando apariciones suyas en televisión, trabajan individualmente con una narrativa que tiene una gran capacidad de capturar la atención. Sucedió con la entrevista a TN, una de las que más se viralizó. Si ves la original, Milei suele tardar mucho en decir lo que quiere decir, usa muletillas, pero cuando se lo edita con vertiginosidad adquiere una potencia narrativa que él no la logra de continuo”.

La necesidad de una campaña creativa

En una nota con ElDiarioAR, el candidato a diputado bonaerense y director de comunicación digital de LLA, Agustín Romo, consideró que la estructura del periodismo tradicional “va quedando obsoleta”, contó que la campaña digital “es día por día, es por semana, es la coyuntura y es estar atento (…). Somos un montón. Sin bots, sin ‘troll center’, sin escraches en redes”.

“Tenemos un montón de gente que nos banca –continuó–, que la fidelizamos. Si mil personas tuitean ‘lápiz rojo’ en media hora lo hacemos tendencia”. Y agregó que la planificación en las redes “tiene que ir por el lado de tratar de controlar la conversación para el lado que no te conviene. Si no instalás un tema, el chiste es hacer que pisen el palito”. 

Natalia Zuazo, consultora especialista en política y tecnología, enfatiza que “las fake news o la desinformación circula igual en todos los medios, en las redes, desde los propios políticos, lo vimos en Lanús con el crimen de Morena y el intendente a cargo (Kravetz). Hay que relativizar que la desinformación se origina en las redes. Sí puede tener ahí una circulación rápida y sin tanto costo político”.

Hoy la organización a través de redes sociales es imprescindible para cualquier partido político y candidato. Lo vimos en las elecciones anteriores, que fue mucho más coordinado en Juntos por el Cambio. En Unión por la Patria el trabajo que hace en la comunicación digital Kicillof es muy bueno, pero no hubo una campaña coordinada en términos digitales, ni creativa, que hable en términos concretos, con autocrítica pero también futuro».

«En el caso de Milei hay que diferenciar: hay una parte que es paga, influencers a los que contratan desde agencias para que generen mensajes; y hay otros partidarios, jóvenes, que se suman porque coinciden, y que llegan muy lejos de los centros urbanos”, acota Zuazo, autora de los libros “Guerras de Internet” y “Los dueños de Internet”.

Axel Kicillof, uno de los pocos de UxP que hace un trabajo detallado en redes.

Cuestión de fe

La especialista evita atribuirle a las redes todo el protagonismo: “yo no culparía a la digitalización de la vida por la falta de politización, porque el proceso no es nuevo, no empezó con Milei, todos estamos inmersos en mediatizaciones, y no todos votamos a Milei. Lo que sí parece consecuencia de que mucha gente se volcó a votarlo es la situación precaria de su vida, trabajos mal pagos, multitareas, multitrabajos, que se da sobre todo en personas jóvenes”.

También rechaza la idea de una regulación de las redes: “además es muy difícil técnicamente, sin restringir derechos humanos básicos”.

Después de los primeros días post PASO, donde se difundieron futuras medidas controvertidas de Milei como la dolarización, la venta de órganos, la libre portación de armas o el cierre del Conicet, sus defensas en las redes pasaron a relativizar ese discurso, con frases como que “no dijo eso”, “no va a ser así”, o “dijo que lo va a hacer en la segunda o tercera generación”. Hoy se vive la post verdad de la post verdad. Ya no es como Macri en 2015 o Menem en 1989, que supuestamente hicieron lo que no dijeron que iban a hacer. Acá el candidato avisa que va a hacer todo eso, pero sus votantes afirman que no lo hará. Cuestión de fe.

La construcción de Milei y sus seguidores con una devoción casi religiosa.
Foto: Leonardo Spinetti

Si bien TW les sirve para fomentar discusiones, la madre de todas las redes de LLA es TikTok, una red que sumó más de 5 millones de usuarios nuevos mayores de 18 años en la Argentina desde 2022, en un país donde cada habitante navega por internet en promedio 4 horas por día. Lucía Quispe, politóloga, contó esta semana a LAS12 que el comienzo de la “fama” de Milei fue durante el macrismo con exposición regular en medios como Infobae, donde no salía en la sección Política sino en ‘Teleshow”. Posterior a esto, su discurso se difunde fuertemente a través de las redes sociales, particularmente de TikTok: “esta plataforma encaja con los mensajes que transmite: breves, con alto impacto de viralización, y sin detallarlas, como lo son sus propuestas (por ejemplo, la dolarización)”.

Fabri Argibay tiene casi 30 mil seguidores en Tik Tok. Es uno de los influencers de LLA. Vive en Santiago del Estero, provincia en la que el líder de LLA tuvo buena performance, incluso en pueblos alejados. La semana pasada un operador de campaña lo graficó: «les pusimos wifi gratis a todos esos pueblos, a todos esos chicos, y votaron a Milei».

Estrategia

Lucía Quispe contó en LAS12 que Milei “gana mucho terreno durante y después de la pandemia, momento en el que gran parte de la discusión política comienza a transcurrir dentro del territorio digital. Las cuentas en redes que mayor alcance e interacción tienen no son las propias de lxs candidatxs de LLA, sino las cuentas de influencers o militancia virtual que muestran a Milei en entrevistas periodísticas, o hablan sobre sus propuestas”.

Natalia Zuazo hace hincapié en qué hacer ante influencers que puedan estar dando información falsa: “¿Se le contesta? Claro que no, lo que se debe hacer es tener una estrategia propia, generar un contenido propio, decir lo que se está haciendo, o lo que se está haciendo mal y se quiere mejorar. Se debe ir un paso más allá”.

Foto: Carl De Souza / AFP
La derecha, el Golpe en Bolivia y las fake de Bolsonaro

Relata Fernanda Ruiz, de Mueve Argentina: «En estos años hemos estudiado distintos fenómenos, por ejemplo, en el golpe de estado en Bolivia al gobierno de Evo Morales, los golpistas desarrollaron con apoyo internacional estrategias de manipulación a gran escala en internet. En 24 horas se crearon 68 mil cuentas de Twitter para apoyar a Añez, Camacho y la triada del golpe de estado».

También menciona «la manipulación que hizo Bolsonaro» en Brasil. Por ejemplo, cuando el feminismo en todo el país generó marchas multitudinarias «que no son tan habituales en Brasil como aquí en la Argentina». El movimiento le decía no a Bolsonaro, pero en el búnker de campaña del PT no podían creer cuando las encuestas les empezaban a dar que después de la marcha disminuía el apoyo femenino a Hadad y crecía el apoyo a Bolsonaro: «después supimos lo que había ocurrido. Habían enviado por WhatsApp –algo que motivó un cambio tecnológico de whatsapp de limitar a cinco envíos a cinco cuentas que vos puedas reenviar un contenido– a mujeres evangelistas pentecostales, que son una enorme cantidad de la población en Brasil, fotos falsas de la marcha con mujeres incrustándose crucifijos en la vagina, con incendios de cruces… en fin con una cantidad de hechos que no ocurrieron en las marchas pero fueron construidos falsamente y entonces eso contribuyó a que más mujeres voten a Bolsonaro. Lo mismo toda la operación sobre que Hadad iba a legalizar la pedofilia, que en los jardines de infantes se iban a entregar kits gay para los niños con mamaderas que tenían formas de penes y testículos para que los niños aprendan a practicar sexo oral en los jardines de infantes. Esto lo dijo Bolsonaro por televisión y salió toda una campaña con que Hadad iba a hacer eso. Veníamos estudiando todos estos procesos y de pronto aparece en la Argentina Milei, que no sale de la nada».