Tras las turbulencias generadas por las diferencias sobre el modelo económico, y la renuncia del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, el presidente Alberto Fernández se puso este martes al frente de su agenda económica con dos proyectos de autoría de dos de sus más criticados ministros. Son disponibilidad de divisas para el sector petrolero, pedido por el titular de la cartera económica, Martín Guzmán, y el cáñamo industrial, ideado por Matías Kulfas. Ambas iniciativas están destinadas a generar divisas para el desarrollo local, pero también para pagarle al FMI. 

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Ya con el equipo alineado, el gabinete económico espera que estas dos iniciativas cumplan los objetivos diseñados por Kulfas y Guzmán sin interrupciones de los sectores oficialistas críticos. Es que el decreto que saldrá en el Boletín Oficial este miércoles feriado o el jueves -según confirmaron fuentes ofciales- reemplaza la ley de hidrocarburos que no pudo salir por el Congreso, debido a resistencias del kirchnerismo y los gobernadores de las provincias productoras.

El proyecto de ley fue presentado en sociedad en agosto. Había sido presentado como un proyecto de promoción inversiones hidrocarburíferas. Ingresó en septiembre al Senado y allí quedó. Proponía incentivos fiscales y de disponibilidad de divisas por fuera del cepo cambiario a empresas petroleras que incrementen su nivel de actividad. Las críticas se basaban en que esta iniciativa promovía la salida de dólares en un momento en que son cada vez más escasos.

Ahora la iniciativa que finalmente tendrá forma de decreto y no de ley. Fue anunciada este martes por Guzmán en el museo del Bicentenario como una herramienta para facilitar un mayor acceso a divisas para petroleras que inviertan e incrementen la producción de crudo y gas. Será a través de un Régimen Acceso a Divisas para la Producción Incremental de Petróleo y de Gas Natural.

Por la tarde le tocó el turno a Kulfas, ministro que sí pudo mostrar que la ley que nació de su ministerio se sancionó. La promoción de la producción cáñamo industrial fue acompañada por la de cannabis medicinal, una iniciativa nacida y militada por las organizaciones de la sociedad civil que ya habían marcado un mojón parlamentario durante el macrismo, cuando se despenalizó el uso de aceite de cannabis para pacientes. Ahora encontró un marco más amigable para ampliar su alcance. 

Se respiraba un aire de satisfacción en Rosada después de tantos días de tormenta política. Los ministerios del área económica quedaron ordenados y sus ministros cuestionados fueron respaldados por el presidente en sendos actos. Sin embargo, la sombra de la inflación sobrevolaba en las charlas en off. Los funcionarios se enojan cuando les endilgan que el plan económico se apoya en la «teoría del derrame» y apuestan al desarrollo como forma de bajar la pobreza. Descartadas las retenciones, reconocen que algún mecanismo de desacople de precios entre el mercado local y el internacional tiene que haber, pero no está definido cuál.