Por una de las peatonales de Mshbeireb, el downtown de Doha, se pasean los argentinos que ya están a la espera del partido con Polonia. Son otras caras, otra actitud, como si caminaran más livianos después de la carga que significó el cruce con México, un mano a mano adelantado. Ahora se viene otro, este miércoles, pero el asunto se vive con menos angustia. Los días que pasaron desde el sábado deben haber sido los más tranquilos del campamento argentino, también para los jugadores y para el staff técnico que comanda Lionel Scaloni.

Esta calma resulta una novedad para la estadía argentina en Qatar. Es distinta a la que había antes del debut, del golpe con Arabia Saudita, porque ese primer desembarco se tragó a dos jugadores por lesión, algo que siempre impacta en un grupo. Y había que jugar el primer partido, que siempre implica una carga emocional mayor. La derrota contra Arabia Saudita desacomodó todo, mostró de cerca y muy temprano la puerta de salida.

Esa descarga que se viralizó con Pablo Aimar en un trance permitió vivir estos días con mayor tranquilidad. Y la tranquilidad permite pensar mejor lo que viene. Porque lo que entregó el partido con México no fue sólo un estado anímico. También mostró respuestas futbolísticas que el equipo necesitaba. Al menos en el segundo tiempo y, sobre todo, una vez que Lionel Messi produjo su disparo explosivo. Antes de ese instante los nervios todavía condicionaban al equipo. El grito de Messi permitió aflojar las tensiones. Enzo Fernández lo selló con su gol.

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Pero ahora hay que tomar decisiones futbolísticas. Porque los problemas emocionales se suponen resueltos. Y este miércoles la clasificación se juega con el que se entendía que era el rival más difícil, Polonia. La primera decisión será si Enzo se queda en el equipo como titular y en qué posición. Si regresa al ocupar el centro del mediocampo o se corre a la izquierda. De lo que determine Scaloni y sus colaboradores dependerán otras decisiones sobre el equipo. Si Enzo va al medio, queda afuera Guido Rodríguez. Si lo ubica por la izquierda, pierde su lugar Alexis McAllister. Todo indica que será inclinará por la primera opción, con Rodrigo De Paul adentro por derecha. Pero Scaloni ya se mostró flexible en los cambios, incluso cuando tuvo que redibujar el equipo: contra México defendió los últimos minutos con tres centrales en una línea de cinco.

En esa zona comienza a visualizarse una continuidad. La dupla que armaron Lisandro Martínez con Nicolás Otamendi no mostró fisuras. Es cierto que Cristian Romero llegó como titular pero mostró inconvenientes físicos en el partido contra Arabia Saudita. Tuvo que salir. Entró en la segunda parte con México para armar la línea de 5. Martínez, incluso, pareció potenciar a Otamendi. El jugador del Benfica fue el que más duelos ganó frente a los mexicanos. Dentro de esas certezas están también los laterales: Gonzalo Montiel y Marcos Acuña aparecen adentro. Montiel pelea su lugar con Nahuel Molina. Pero Acuña, cuyo mano a mano es con Nicolás Tagliafico, terminó el choque del sábado en un gran nivel.

Si ya sabemos que Messi será titular, lo mismo que Ángel Di María, quedará la confirmación de Lautaro Martínez, que aunque tiene un golpe en el tobillo va a ser titular. Nada indica que ahí vaya a cambiar. Al menos es lo que probó en la práctica de estar tarde. Pero en la Universidad de Qatar todavía se espera la conferencia de prensa que se programa un día antes del partido. Ahí habrá algunas señales.