La Agencia de Prevención de la Violencia (Aprevide) es el organismo que debería prevenir la violencia en el deporte en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la institución comandada por Juan Manuel Lugones tiene en su historia hechos de represión injustificada por parte de la Policía Bonaerense. Desde hinchas detenidos arbitrariamente, heridos y la prohibición del ingreso al estadio de bombos que tengan la imagen de Eva o Juan Perón.

El titular de la Aprevide en el Deporte, desde el año 2016, mantendrá su cargo luego de la ratificación del jefe de la cartera de Seguridad provincial Sergio Berni.

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El antecedente más recordado por el público que asiste a un estadio de fútbol tuvo lugar en 2018. Esa vez, en Defensa y Justicia-Vélez, los hinchas del Fortín pudieron asistir al estadio del «Halcón», pero en el camino hacia la cancha ubicada en Florencio Varela, se toparon con la Policía Bonaerense, que sin motivo aparente baleó un micro que estaba acercándose al estadio. 

La fuerza que realizó los disparos y la represión fue e la policía motorizada de la provincia de Buenos Aires. «Fue una represión innecesaria, donde había traslado de mujeres, niños y socios vitalicios», contaron testigos.

En febrero pasado, Quilmes recibía a Temperley por la Fecha 14 del Nacional B, pero el violento accionar de la policía quedó nuevamente expuesto luego de protagonizar una feroz represión que resultó con casi una decena de heridos por las balas de goma y las corridas. 

Al término del partido uno de los más de 30 micros que había trasladado a los hinchas celestes sufrió un desperfecto e impidió que la salida se realizara de la forma establecida. La situación tuvo culminó con los micros de los hinchas de Temperley reprimidos por la policía bonaerense.

Otro antecedente ocurrió seis meses después en el encuentro que Banfield recibía en su estadio Florencio Sola a Estudiantes de la Plata. En el ingreso sus hinchas accedieron al cacheo de la policía para poder ingresar los trapos, bombos, redoblantes y algunos instrumentos de viento. Esa tarde, además, el club estrenaba una tribuna sin alambrado, dando un gran paso en la lucha por la erradicación de la violencia en el fútbol argentino. Pero el organismo de prevención les informó que la parcialidad local no podía ingresar al estadio nada que tenga la imagen de Eva Perón.

Una bandera, el parche de un bombo, una simple fotografía, cualquier rastro de su presencia en el formato que fuese, tiene prohibido el ingreso a un partido de fútbol. Un antecedente similar ocurrió en mayo de 2018 en Sarmiento de Junín, estadio que paradójicamente  lleva el nombre de la abanderada de los humildes como popularmente se la llama por su labor social a Eva Duarte.

Lugones mismo había felicitado a Banfield por ser el primer club en la provincia de Buenos Aires que presentó una tribuna sin alambrado. “Lo hemos hecho en equipo, trabajando con los dirigentes de Banfield y sobre todo en la gestión de María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo”, afirma el funcionario en un video, filmado en el campo de juego.

“Ese día tuiteó desde la cancha misma celebrando que ahora se podía tener una platea así, gracias a la gestión Vidal”, recordaron desde el espacio Banfield por los Derechos Humanos. 

El repudio 

La coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino dejó firme su postura al respecto, a través de un escrito elaborado por todas las entidades deportivas que la componen. 

“Este espacio repudia y lamenta la decisión del Ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, de mantener en el cargo al titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte, Juan Manuel Lugones, cuyas políticas rechazamos de manera absoluta.

Funcionario de la pasada gestión de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, Lugones demostró un absoluto desprecio por el público que asiste a las canchas de fútbol, dispuso prohibiciones absurdas, decidió innumerables operativos represivos contra hinchas bajo el disfraz de que se actuaba contra las barrabravas y hasta levantó la ridícula disposición de que no podían ingresar a los estadios pañuelos verdes, banderas o carteles que tuvieran implicancias políticas, un concepto que, por torpe al extremo, elegimos ni siquiera debatir.

«La continuidad de Lugones en el cargo publicada por algunos medios significa un golpe para los hinchas, cansados de recibir maltratos de las fuerzas represivas, y hasta resulta contradictoria para con los saludables cambios en materia de seguridad que se vislumbran a nivel nacional. La Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino insistirá en pedir su salida del cargo”, expresaron.